miércoles, 24 de marzo de 2021

articulo | jugada múltiple en el tablero político

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https://www.tercerainformacion.es/opinion/24/03/2021/jugada-multiple-en-el-tablero-politico/

https://nuevatribuna.publico.es/opinion/franci-xavier-munoz/jugada-multiple-tablero-politico/20210324172612186030.html

http://extremaduraprogresista.com/libre/40-libre-opinion/27529-jugada-multiple-en-el-tablero-politico


    Ya dije aquí mismo, en junio de 2020 (Ciudadanos en su tormenta perfecta), que Albert Rivera había desperdiciado cogobernar con Pedro Sánchez con una mayoría parlamentaria sólida de 180 diputados. Éste fue el primer gran error de Ciudadanos. El segundo error de Ciudadanos, como dejé caer también aquí, en octubre de 2020 (Partida de billar en la derecha), fue no propiciar una moción de censura en la Comunidad de Madrid, que hubiera hecho presidente autonómico a Ignacio Aguado, con el apoyo parlamentario de PSOE y Más Madrid, que habría relanzado a Ciudadanos como partido social-liberal, moderado y de gobierno. No hacer esa moción de censura en Madrid llevó a Ciudadanos a su tercer error, que también expliqué en ese mismo artículo: no ver que la moción de censura del líder de Vox, Santiago Abascal, contra Pedro Sánchez escondía, en realidad, una moción de censura de PP y Vox a Inés Arrimadas, para resituar el voto de la derecha nacional en torno a dos partidos, al igual que el voto de la izquierda estatal estaba ya repartido en dos opciones también, PSOE y Podemos. De error en error, llegamos a la precipitada moción de censura de Murcia, que Arrimadas no supo prevenir o presentar al mismo tiempo con otra en Madrid, ya que ni PSOE ni Ciudadanos contaron con que la cabra siempre tira al monte, y el PP se saltó el pacto anti transfuguismo, comprando votos a cambio de consejerías en el Gobierno murciano para tres arribistas de la formación naranja.

    Sin embargo, la precipitación de las elecciones anticipadas en Madrid ha dado un vuelco con la candidatura del líder de Podemos, Pablo Iglesias, que ha conseguido recolocar a cada partido ante su electorado más natural, después de la previsible disgregación de la mayor parte del voto de Ciudadanos. Justo el día antes del anuncio de Iglesias, comentaba con unos amigos en una tertulia telemática, la necesidad que había en la izquierda madrileña de articular una “operación Carmena”, una plataforma o coalición entre PSOE y Más Madrid, con la candidatura de alguna personalidad relevante, con proyección pública y prestigio, independiente a ambos partidos pues, lamentablemente, la oposición política a Ayuso aquí en Madrid había brillado por su irrelevancia, en el caso del PSOE, y por su escasa difusión, en el caso de Más Madrid, a pesar de que su candidata, Mónica García, se había dejado la piel en una lucha constante y diaria contra los desmanes sanitarios y sociales del PP madrileño. Cuando se anunció la candidatura de Gabilondo muchos pensamos que el PSOE daba otra vez por perdida la batalla electoral madrileña (Ayuso ya no es la Ayuso de 2019), y que Mónica García no igualaría el resultado anterior de Más Madrid, pues algunos de sus votantes manifestarían ahora su decepción porque Íñigo Errejón dejara la Asamblea por el Congreso sin cubrir las expectativas creadas en torno a la opción de Más País. La izquierda madrileña, con Gabilondo y García, no podría superar a la derecha de Ayuso y Monasterio. Se hacía más necesario que nunca, expresé en esa tertulia, un revulsivo en la izquierda para confrontar con la derecha-extrema-derecha que representaban PP y Vox en Madrid.

    Y al día siguiente, Pablo Iglesias anunció su candidatura por Podemos. Como es habitual en él, dio una patada al tablero político y desorientó a todos, a derechas y a izquierdas. Luego se ha revelado que no fue la primera opción, pero una vez descartadas o rechazadas otras, no dudó en asumir el reto de confrontar en pie de igualdad con esa derecha-extrema-derecha de Ayuso y Monasterio. Pablo Iglesias sabía no sólo que Podemos se la jugaba en estos comicios sino que, además, la izquierda moderada representada por Ángel Gabilondo y Mónica García no iba a ser capaz de mantener el número de diputados actuales de PSOE y Más Madrid en la Asamblea autonómica, pues la polarización en la que PP y Vox iban a situar estos comicios desmovilizaría, sin duda, a parte de la izquierda, más aún en una jornada electoral en día laborable, en la que los trabajadores de pymes lo van a tener más complicado para ejercer el derecho al voto dentro de su jornada laboral. El líder de Podemos, que es más activista que político, sabía que sólo él podía dinamizar el voto de la izquierda en Madrid, y apostó por ello, renunciando a las mieles de su posición en el Gobierno central. Este gesto, que se fue procesando en los días siguientes, ha ido recibiendo la consideración y el apoyo de esos sectores de izquierda que se sentían mal representados por una oposición que no ha sabido o no ha podido “dar caña” a la nefasta gestión sanitaria-social de Ayuso. Durante meses, muchísimas personas y colectivos se sentían despreciados por su Gobierno autonómico y, al mismo tiempo, desamparados por su oposición parlamentaria. Estos sectores son los que han dado un respingo de alegría al tener ahora la opción de votar a un candidato de izquierda alternativa que viene a dar caña a esa derecha-extrema-derecha que se cree con impunidad para todo. Impunidad para gestionar lo público en favor de lo privado, engordando las cuentas corrientes de los amigos del poder; impunidad para exponer a los madrileños a riesgos temerarios, sobrecargando a los hospitales públicos y desahogando a los comercios privados, sus votantes naturales; e impunidad para denostar una ideología política, el comunismo democrático, que ha aportado más a la recuperación de la democracia en este país que el partido del que proviene el PP, Alianza Popular, fundado por ex ministros franquistas y de los que 8 de sus 16 diputados constituyentes se abstuvieron o votaron en contra de la norma suprema que ahora nos rige a todos.

    El Partido Comunista de España renunció a la bandera republicana, aceptó la monarquía parlamentaria y sus 20 diputados constituyentes votaron a favor de la norma suprema que se promulgó el 6-12-1978. Es decir, que el PCE fue un partido inequívocamente democrático y constitucional, no como AP, que se partió por la mitad en su apoyo a la Constitución española y al nuevo orden político democrático. Es la derecha-extrema-derecha la que sitúa el debate ideológico en el falso reduccionismo “socialismo o libertad”, que cambia inmediatamente, cuando se presenta Iglesias, a “comunismo o libertad”, identificando a Podemos con dicha ideología y haciendo, por tanto, a dicho partido su auténtico rival político. Con ese falso reduccionismo Ayuso, Casado y Egea no sólo demuestran su ignorancia o perversidad con respecto al compromiso con las libertades que siempre han tenido el socialismo y el comunismo democráticos en el mundo entero, sino que también demuestran ignorancia o desprecio a la realidad de ese comunismo democrático de los años 70 del pasado siglo que en nuestro continente fue llamado “eurocomunismo”, y que en España lideró Santiago Carrillo. Merece la pena extractar parte del comunicado del Comité Central del PCE con ocasión de la celebración del referéndum para la aprobación de la Constitución de 1978: “constituye en su conjunto un texto plenamente aceptable por la clase obrera y demás sectores populares, por cuanto reconoce una amplia gama de derechos fundamentales, proclama sin equívocos la soberanía del pueblo, establece un sistema parlamentario, abre las puertas a las transformaciones sociales y económicas de signo progresista y crea las bases para la organización de un amplio sistema de autonomías. (…) la aprobación de la Constitución significará la liquidación de la legalidad franquista y el comienzo efectivo de una nueva legalidad democrática, que luego habrá que extender a todos los aspectos de la vida social de España mediante un programa de acción legislativa, en el que se refleje el principio fundamental de la nueva Constitución: la soberanía del pueblo». Alguien debería hacer llegar a la desinformada Ayuso este comunicado del PCE para que deje de confundir a muchos electores, mintiendo con respecto al pedigrí democrático de los comunistas. O quizá traducirle la definición que aparece en su página web: “El PCE es la unión voluntaria de hombres y mujeres que se proponen participar democráticamente en la transformación revolucionaria de la sociedad.” ¿Acaso no es también Internet una transformación revolucionaria de la sociedad? Es Ayuso, y no Iglesias, quien reescribe el eslogan de Podemos para elegir en las urnas entre “demócratas o ultras”.

    No importa que, al final, Más Madrid rechace una lista conjunta con Podemos pues, efectivamente, el régimen electoral de la Comunidad es muy proporcional, al ser una única circunscripción, y por tanto el porcentaje obtenido en votos se reproduce casi exactamente en escaños. No sé hasta qué punto esa oferta de Iglesias era sincera o se obligaba con ella al electorado de izquierda a marcar la diferencia entre Más Madrid y Podemos, reproduciendo la ruptura que los llevó a competir separados en 2019, tanto en las autonómicas como en las generales. Conformar ahora una lista única en Madrid, con el reparto actual de escaños entre las dos formaciones, habría supuesto, quizás, armar una candidatura cremallera con 3 candidatos de Más Madrid por 1 de Podemos. Sabiendo que el PSOE iba a competir por el electorado progresista de Ciudadanos, optando por situarse en el centro político, quizá la oferta de alianza a Más Madrid sólo buscaba situar a ese partido en una izquierda moderada o socialdemócrata y a Podemos en una izquierda radical o socialista. Desvelada ahora por Iglesias la estrategia electoral del PSOE, declarando sin pudor que compite por el voto del Ciudadanos más centrista, la incógnita y emoción de estas elecciones va a girar en torno al resultado que obtengan Más Madrid y Podemos, sabiendo estos últimos que van a recuperar algo de ese voto perdido hace dos años, pues saben que, a pesar de la moderación, hay un porcentaje de votantes de Más Madrid que reclama más contundencia para confrontar con la derecha-extrema-derecha de PP y Vox. Ésta será, sin duda, la emoción inesperada que tendrán estas elecciones, pues Iglesias evitará el paseo triunfal que la deslenguada Ayuso pensaba darse en la campaña electoral, profiriendo todo tipo de mentiras y ofensas contra el comunismo y el socialismo, sin que las respuestas de sus adversarios le rozaran. Ahora tendrá que vérselas con un adversario sin pelos en la lengua. La otra emoción será ver cómo Iglesias moviliza el voto de izquierda más radical que, muchas veces, es también el más abstencionista, y que ni Gabilondo ni García ni otra/o candidata/o de Podemos podría movilizar igual, con las encuestas en contra anunciando menos de un 5% de los votos para la formación morada, lo que ya desmoviliza a su electorado (intención, por cierto, con la que se encargan y publican algunas encuestas). Yo auguro que, al final, los grupos parlamentarios de Más Madrid y Podemos estarán bastante equilibrados.

    Pero la jugada de Iglesias anuncia otro objetivo a medio plazo, quizá mucho más interesante que la batalla por Madrid: la sucesión en Podemos de la mano de una mujer y nada más y nada menos que de la flamante ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Ya anuncié el 9 de marzo de 2018, en mi artículo Mujeres al poder, que … “De momento, aquí en España los partidos políticos y sindicatos que han respaldado, entusiastas, este 8M deberían ir tomando nota y aplicarse el cuento rápidamente para ver hasta qué punto están dispuestos a dejar en manos de mujeres las responsabilidades más altas, incluidas la dirigencia de sus organizaciones. Seguro que el primero que promocione a una mujer para la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales recuperará o incrementará sus apoyos electorales.” Entonces ya pensé en Podemos y en Irene Montero y he de reconocer que, al anunciar Iglesias su intención de proponer a Yolanda Díaz como candidata de Podemos a la Presidencia del Gobierno, recuperé de golpe la ilusión por votar, por fin, a una mujer de izquierdas para ese puesto. Aunque yo le recomiendo a Iglesias que, si es sincera su pretensión de abandonar la máxima dirección del partido, reflexione y proponga a Montero como secretaria general de la formación, desdoblando las responsabilidades orgánicas y ejecutivas, como hace el PNV, para mí el partido mejor estructurado de todos. Pablo Iglesias sabía que, dependiendo del resultado electoral de Madrid, las elecciones generales podrían adelantarse a 2022 y su salida del Gobierno deja ya anunciada una candidatura sólida, inteligente, conciliadora y femenina que, sin duda, arrastrará mucho voto adormecido de la izquierda, la juventud y el feminismo. Pero, además, la decisión del líder de Podemos relaja las tensiones en el Gobierno de Sánchez y permite que las batallas más ideológicas en el Consejo de Ministras y ministros no trasciendan a los medios, ofreciendo al PSOE una continuidad más estable en sus tareas ejecutiva y legislativa, aunque echaremos de menos la contundencia dialéctica de Iglesias contra Egea y Abascal. Además, añado yo con simpatía, su decisión hace también un guiño al feminismo después del 8M, pues cede el rango protocolario en su casa a su cónyuge, Irene Montero, que continúa como ministra de Igualdad y diputada del Congreso. Jugada múltiple en el tablero político y, quizá, maestra. 


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2021


martes, 27 de octubre de 2020

artículo | partida de billar en la derecha

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Nueva Tribuna

            Repasando el discurso del líder del PP contra el líder de VOX en el debate de su moción de censura, y considerando que nuestra política es más actoral que argumental, tengo la sensación de que la moción de censura ha sido o bien una carambola de billar americano, o bien un pacto entre Casado y Abascal para liquidar, ni más ni menos, que a Inés Arrimadas y Ciudadanos, como partido residual del centro-derecha liberal y progresista al que, supuestamente, representa. El distanciamiento nítido del PP con respecto a VOX que tantos dirigentes políticos, tertulianos y politólogos le pedían a Pablo Casado parece que iba dirigido a la definición de un espacio bien delimitado en la derecha española, en la que un partido moderado pero pequeño ya no tiene, al parecer, interés para los estrategas demoscópicos que dirigen, entre bambalinas, las trayectorias de los partidos políticos. Es, como dijo el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, la lucha entre la tradición conservadora de Cánovas, Gil Robles o Aznar, la liberal de Sagasta, Alcalá Zamora o Suárez y la tradicionalista de Calvo Sotelo, Primo de Rivera o Fraga, siendo esta última tradición la que sentó en el Palacio de El Pardo al dictador Franco durante treinta y seis años, y que tan orgullosos están los dirigentes de VOX de haber recogido en sus filas y discursos. Entre el fascismo y el neoconservadurismo, este partido ha sabido atraer el voto de la derecha extrema que había sabido recoger la Alianza Popular de Fraga, primero, y el Partido Popular de Aznar, después. Sin embargo, en un país cainita como el nuestro, donde las crisis profundas e inesperadas son siempre aprovechadas para derribar al Gobierno del adversario, había llegado la hora de poner orden y concierto a la división de la derecha española ante la que pudiera ser la segunda ola de la pandemia que provocara unas elecciones anticipadas a finales de 2021. Y hay que trabajar con tiempo por delante.

            Ningún dirigente político desde la recuperación de la democracia en 1977 ha dilapidado una fortuna electoral como la que consiguió Albert Rivera para su Ciudadanos en abril de 2019. Consiguió 57 escaños que, sumados a los 123 del PSOE, hubiera dado un Gobierno de coalición sólido y estable de 180 diputados, mayoría absoluta a la primera votación y un programa social-liberal para cuatro años por el que babeaban las más altas instancias de los poderes económicos españoles, europeos y mundiales. Habríamos tenido la estabilidad política que tanto demandamos los ciudadanos ahora para hacer frente a una pandemia sanitaria y económica que puede revertir todo el progreso que hemos acumulado desde la incorporación de nuestro país a las comunidades europeas en 1985. Creo que un Gobierno así hubiera tomado el mando decidido y sin titubeos en una situación crítica como ésta y, quizá ya desde la proclamación de su primer estado de alarma, habría aplicado un 155 a las competencias sanitarias de las Comunidades Autónomas y habría sacado al Ejército de sus cuarteles para que apoyara a los Cuerpos de Seguridad del Estado en su difícil tarea de restringir los movimientos de los españoles. Sé que no es una opinión políticamente correcta en la izquierda, ni siquiera en la más moderada, porque gran parte de la izquierda sigue anclada en el antimilitarismo como seña de identidad antifascista… pero ante el riesgo al que muchos españoles prudentes estamos siendo expuestos por una parte de la sociedad española que ya no me atrevo a catalogar de ignorante sino de insurrecta, y ante las catastróficas consecuencias sanitarias y económicas que esta intolerable indisciplina puede provocar, ¿no estamos de verdad ante un estado de alarma que suscite una definitiva toma de control por parte del Gobierno central de las competencias autonómicas en Sanidad y de los movimientos de la población mediante la acción coordinada de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Ejército incluido? Yo lo vengo defendiendo desde marzo pasado, no es una opinión asustada ante el desmadre actual de contagios. Es una opinión asentada en el efectivo modelo asiático de lucha contra la pandemia de la covid19 y en el padecimiento de la ignorancia colectiva que internet y las redes sociales han creado en ésta y en otras cuestiones.

            Es cierto que el Gobierno de Sánchez ha tomado las medidas adecuadas en materia laboral y social para paliar los desastres económicos de la pandemia, y que ha sabido defender los intereses nacionales en la Unión Europea, pero también es cierto que le falta autoridad para imponerse a una derecha cainita que espera, ansiosa, su caída, y a unas comunidades autónomas que han demostrado que nuestro modelo territorial es incapaz de hacer frente, con unidad, a una crisis sanitaria de magnitudes desconocidas. Creo, por tanto, que estamos ante la primera desafección del Estado autonómico desarrollado a partir de la Constitución de 1978 y creo, también, que estamos ante la primera añoranza de gobiernos estables con mayorías absolutas que, como el de Sánchez y Rivera, podrían haber hecho frente a esta pandemia con la autoridad, el mando y el coraje que requiere. ¿Quién transformará esa desafección en votos? ¿Casado o Abascal? Ése era el debate de la moción de censura y no otro, definirse ante el más que probable futuro desgaste electoral del actual Gobierno de coalición.

            Ciudadanos tendrá que pensarse muy bien cuáles van a ser los siguientes pasos en su actuación política porque, como decía al principio de mi reflexión, creo que la moción de censura no la ha presentado Abascal contra Casado sino los dos contra Arrimadas. Los electores parece que ahora tienen dos derechas bien delimitadas, la moderada que representa el nuevo PP de Casado y la extrema que representa el viejo VOX de Abascal. Con el discurso firme y claro de éste en la moción de censura, es muy probable que el PP recupere voto moderado que se fue a VOX, pero también es muy probable que VOX recoja voto extremo que seguía creyendo en Casado. La espada de Damocles pende, claramente, sobre Ciudadanos. ¿Adónde irán sus votos redefinidos en la nueva frontera de la derecha española que ha dejado el debate de la moción de censura? Creo que si se desmarcara claramente de un PP extremo, ineficiente y peligroso como el de Díaz Ayuso en Madrid, apoyando una moción de censura que situara a Ignacio Aguado como presidente de la Comunidad, podría recuperar su partido la proyección política que siempre irradia el centro sobre la periferia, y si lo hace bien, quizá también un leal apoyo electoral que se extendiera a otros territorios que, al menos, mantuviera el grupo parlamentario que ya tiene en el Congreso o, incluso, lo aumentara un poco, sirviendo para lo que fue fundado en su día Ciudadanos, para ser útil a los partidos que ganan elecciones pero se tienen que apoyar en partidos nacionalistas para ocupar La Moncloa.


viernes, 5 de junio de 2020

articulo | ciudadanos en su tormenta perfecta

Publicado en
Nueva Tribuna
    
    El primer apoyo a la prórroga del estado de alarma que votó el Grupo Parlamentario de Ciudadanos creo que fue el inicio de un largo camino ya negociado de antemano con el PSOE y, quizá, con el beneplácito de Podemos. Normalmente, los espectadores de la política vemos el resultado de la acción sobre el escenario sin tener apenas información de los ensayos previos ni de lo que ocurre entre bambalinas.
    Lo que me hizo sospechar de tal entendimiento a largo plazo fue la coincidencia en el tiempo de los primeros roces de Ciudadanos con el PP en el Gobierno de Madrid y el apoyo parlamentario de Arrimadas a Sánchez en el Congreso de los Diputados, negociado a tiempo y con fortuna para evitar las exigencias de ERC. Un Gobierno en minoría no puede dejar los apoyos parlamentarios al azar o al último minuto, y el voto a favor de Ciudadanos se negoció con el tiempo suficiente para salvar la prórroga del estado de alarma. Ante un endurecimiento de las condiciones de ERC para sucesivos apoyos, el PSOE dirigió el foco a Ciudadanos, con quien además se pudo plantear una estrategia a largo plazo para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado Ya sabemos que Ciudadanos se desmarca de ese objetivo y no lo liga a las prórrogas del estado de alarma, pero ya estamos acostumbrados a los renuncios de la formación naranja y a su “no” que luego es “sí” o a su “sí” que luego es “no”.  
    Los roces en el Gobierno de Madrid, a cuenta de la gestión de las residencias de mayores y la denegación de traslado de los más graves a los hospitales públicos de la Comunidad, roces protagonizados por los respectivos consejeros de Política Social (Ciudadanos) y Sanidad (PP), que además salpicaron a la presidenta Díaz Ayuso por el alquiler de sus apartamentos de lujo para el confinamiento, son como los trailers de una película que pudiera venir después para justificar una ruptura de la coalición de gobierno en la Comunidad de Madrid, que conllevara la presentación de una moción de censura del PSOE y Más Madrid, apoyada por Ciudadanos, o la convocatoria de unas elecciones anticipadas. El casus belli ya está armado y no parece que el consejero Reyero (C’s) vaya a amilanarse en su defensa de la gestión de las residencias y en responsabilizar al consejero Ruiz Escudero (PP) de las denegaciones de traslado de mayores graves a los hospitales, así como de la ausencia de respuesta efectiva por parte de éste a las advertencias que hizo aquél sobre la posible ilegalidad de dichas denegaciones de traslado. Igualmente, el consejero de Sanidad del PP hizo caso omiso a las propuestas de Reyero para medicalizar las residencias de mayores o bien algunos hoteles para estos enfermos más graves, que “podrían morir de forma indigna”, como le llegó a decir en un correo electrónico.
    No creo que, de momento, la estrategia de acercamiento al PSOE incluya más casus belli en otras autonomías cogobernadas entre PP y C’s, aunque nada se puede descartar en este juego de malabarismo político que dan las mayorías minoritarias. Lo que sí podría desencadenar una ruptura en dominó sería un posible cambio de gobierno en Madrid. El casus belli, en ese caso, lo serviría en bandeja Ciudadanos al PP. Sin embargo, lo que sí creo que está ya negociado es un apoyo más continuado de Ciudadanos al Ejecutivo de Pedro Sánchez, máxime cuando la mesa de diálogo con Cataluña eche a andar. Llamativa está siendo la reacción calmada de C’s ante ésta y alguna otra medida que, hace poco, habría soliviantado a los dirigentes de la formación naranja. Ni siquiera la promesa de derogación total de la reforma laboral de Rajoy que se prometió a Bildu espantó a los naranjas de Arrimadas, quizá porque sabían que, a partir de ahora, con la radicalización del PP y Vox, sólo su partido podrá entablar puentes de diálogo con las patronales, empresas y bancos más influyentes de España, algo que se hará imprescindible para negociar y pactar la prórroga de las ingentes medidas socio-laborales y económicas que ha aprobado este Gobierno, así como nuevas medidas de choque para reactivar nuestro tejido productivo y de servicios. Llamativa es también la complacencia de Podemos con el nuevo socio parlamentario del Gobierno. Quizá se han dado cuenta de que las exigencias de ERC son inasumibles en este momento histórico y que se va a necesitar la ayuda de los empresarios para sacar adelante las medidas económicas que ellos, y también los trabajadores, necesitan.
    Es en este puente con empresarios, autónomos y grandes corporaciones económico-financieras donde veo yo la utilidad que el Gobierno de Sánchez e Iglesias ha podido asignar al grupo parlamentario de Ciudadanos, bien posicionado en esos sectores, y algo de ayuda tendrá que estar dispuesto a recibir el Gobierno cuando la radicalización de PP y Vox amenaza todos los días con desestabilizar no sólo la economía nacional sino la convivencia. En esta tormenta perfecta, hay un beneficio mutuo para ambos actores políticos y de eso son conscientes en las ejecutivas de los tres partidos que, a día de hoy, pueden llamarse progresistas (PSOE, Ciudadanos, Podemos). Facilitar el diálogo del Gobierno con sectores económicos influyentes y necesarios, además de proponer y pactar medidas legislativas en el Congreso de los Diputados, arrinconará a PP y Vox, que serán irrelevantes como mediadores en lo económico y negociadores en lo político. Quizá la relevancia de Ciudadanos como partido moderado, conseguidor y efectivo, haga subir sus expectativas electorales y recupere un voto de centro que perderá el PP de seguir en su deriva extremista, lo que beneficiará a Vox al ser mejor identificado con dicha opción política radical. El voto de derecha moderado y centrista que discrepa de la actual estrategia de acoso y derribo de Pablo Casado, y que se refugiaría en la abstención, podría recalar en Ciudadanos, que podría recuperar parte de su electorado perdido, y ser de nuevo influyente en la próxima legislatura, si Arrimadas no repite el error de Albert Rivera.
    ¿Has visto, Albert, la que liaste con tu “no es no” al PSOE?  Podrías haber cogobernado con Sánchez, podrías haber dotado de mayoría absoluta parlamentaria a la legislatura más crítica desde 1979 y podrías habernos evitado a los españoles esta nueva crispación de la derecha extrema del PP, que sigue sin aprenderse el papel de opositor y que corre el riesgo de echarse al monte con la extrema derecha de Vox. ¿Te das cuenta, Albert, del papel que te tenía reservado la Historia? Tú solito lo echaste todo a perder…

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2020
Cuitas e ideas de un soñador desvelado.
Libro IV. Lo que nos faltaba

lunes, 18 de mayo de 2020

articulo | sabanas blancas

Publicado en:
Nueva Tribuna
Tercera Informacion
La casa de mi tia
Extremadura Progresista
San Borondon


    En un Estado de Derecho no se cuestiona la libertad de expresión y se ejerce con los límites que establezca el ordenamiento jurídico. De ahí que sea legítima cualquier forma de protesta desde terrazas, balcones y ventanas. Pero cuando las protestas saltan a las calles, se incumple el decreto de estado de alarma, pues las salidas de casa están bien delimitadas por aquél: compras, paseos, deporte, trabajo, citas médicas… Se incumple, además, la protección básica de distanciamiento social, poniendo en peligro la salud de los propios manifestantes y de quienes se cruzan con ellos. Sin embargo, vemos que las fuerzas del orden no sancionan, se limitan a observar y controlar las protestas. El ministro del Interior tendrá que explicarnos por qué esta pasividad de los cuerpos de seguridad que están a sus órdenes, porque no se pueden aplicar dos varas de medir, una para los viandantes individuales que se saltan las normas y son sancionados, y otra para la clase media-alta (y lo que es peor, la clase humilde que se cree de otra clase) que se cree con derecho a todo y que piensa que el ordenamiento jurídico no va con ellos sino con los de siempre, con los más débiles.

    Ya sabemos que la extrema derecha y la derecha extrema no han digerido nunca la democracia en España. No aceptaron el Estado liberal desde 1812 y se han subvertido contra todos los avances que el liberalismo progresista arrancó al liberalismo conservador, y que luego continuaron oponiéndose a las ideas democráticas que penetraron en las sociedades europeas a finales del siglo XIX y a las luchas obreras que transformaron el Estado liberal en social y democrático, ya en el siglo XX. Esto que llamamos en España la derechona combatió con fuerza las protestas y huelgas obreras y las replicó con violencia y con golpes de Estado, que es a lo que estaba acostumbrada desde el siglo XIX. Sólo un entorno europeo e internacional le obligó a aceptar la democracia como mal menor, siempre y cuando gestionaran ellos el poder y las administraciones. Por eso, cuando no es así, cuando hay una mayoría social que elige gobiernos progresistas o se conforman éstos en el Congreso de los Diputados, tal y como la Constitución española permite, la derechona se revuelve en sus asientos y en sus entrañas, no concibe la pérdida temporal del poder, y pronto comienza a maquinar la intoxicación, el envenenamiento y la subversión contra los gobiernos legal y legítimamente constituidos. No es sólo una petición de dimisión, que entra dentro del derecho a la libertad de expresión y a la discrepancia política, es algo más peligroso todavía, es la difusión permanente de bulos y mentiras a través de las redes sociales y los medios de comunicación que ampliamente dominan, y que buscan exclusivamente alterar el orden sociopolítico, aprovechándose de unas masas sociales desinformadas que dan por cierto el grandilocuente titular que les llega a su móvil o a su ordenador.

    Por eso, ahora más que nunca, ahora que las protestas de la derechona están creciendo, los ciudadanos progresistas debemos responder con claridad y sin miedo, y debemos visibilizar nuestra discrepancia democrática contra esas caceroladas, pero diferenciándonos totalmente de ellas, pues los ciudadanos progresistas, sin exculpar al Gobierno de todo, pensamos que éste hace todo lo que puede para preservar la salud pública general, como mandata la Constitución, y que aunque se haya reaccionado tarde, como otros gobiernos europeos, y se puedan hacer mejor aún las cosas, no es tiempo de cuestionar ni la legitimidad ni la legalidad de nuestro Gobierno, que es el todos los españoles hasta que se convoquen nuevas elecciones. No es fácil gestionar una pandemia como ésta, y la prueba está en la desorientación que ha habido en todos los países. No está haciendo el Gobierno de Sánchez nada muy distinto a lo que hacen otros gobiernos de nuestro entorno e, incluso, algunas cosas las ha hecho mejor, como desplegar las históricas ayudas sociales y laborales que, sin duda, van a proteger a cientos de miles de trabajadores, autonómos y empresarios y que, sin duda, con un Gobierno del PP, se habrían limitado mucho para la clase trabajadora, pues ya tuvimos ocasión de comprobarlo en la gestión que hicieron de la Gran Recesión de 2011 a 2018: recortes, recortes y más recortes.

    A partir de hoy, haya o no más aplausos, yo convoco a los ciudadanos progresistas a colgar sábanas o telas blancas en las terrazas y ventanas para seguir expresando de aquí en adelante nuestro apoyo al colectivo sanitario, para exigir una sanidad pública reforzada y blindada en la Constitución, un pacto de Estado para asegurar su financiación sin recortes y, por último, para expresar nuestra discrepancia con las caceroladas, pero a nuestro modo, de forma pacífica, respetuosa con la salud de los demás y en silencio, con el grito de la imagen y símbolo de una sábana blanca que expresa paz y concordia y que, además, es la bata blanca de los médicos y enfermeros que nos intentan salvar la vida, aun muchos arriesgando la suya propia. Colguemos sábanas blancas en terrazas, balcones y ventanas y expresemos nuestro apoyo a los sanitarios y nuestra discrepancia con quienes cuestionan las medidas de salud pública que implementa nuestro Gobierno contra la pandemia. 


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2020
Cuitas e ideas de un soñador desvelado. Vol. 4



martes, 28 de abril de 2020

lo que queda de hoy | que no decaiga


    Después de un largo tiempo dedicado a curar las heridas que el desamor le había provocado, heridas que lo habían llevado a descuidar su salud de forma extrema, ese día encontró en la mirada de un chico extranjero la ilusión primera y la ternura que, en el fondo, tanto seguía necesitando para vivir feliz y en paz consigo mismo. Quizás esa innata costumbre que tenía de caminar acompañado es lo que había motivado sus incursiones nocturnas por la ciudad en aquellos días desbaratados. Quizá solo había sido la búsqueda de la pulsión sexual lo que le había llevado a esos lugares esas últimas noches. Sea como fuere, a él lo encontró entre una multitud de cuerpos y miradas errantes y, después de desahogar juntos la ansiedad de los sexos, habían entablado una conversación interesante, duradera y divertida, que a los dos los había retenido en la madrugada más tiempo del previsto. Así empezaron a conocerse y así comenzaron a hacer planes de futuro. Recordó entonces lo que le escribió una vez un amigo: “cuando la fascinación no decae ni un minuto hay que aprovechar la ocasión e indagar en las miradas y en las palabras porque quizás en ellas encontremos, sin esperarlo, a quien secretamente, durante tanto tiempo, todos estamos buscando.” 

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2006
Lo que queda de hoy. La vida, observada

lunes, 27 de abril de 2020

lo que queda de hoy | un sábado distinto


    Ya era sábado por la noche. Estuvo durmiendo diez horas en la cama a sus anchas, casi solo. Su chico no lo perturbó con movimientos bruscos y palabras incomprensibles, como suele hacer cuando duerme. Al amanecer habían tenido sexo afectivo como al principio de su relación, buscándose entre los besos y las caricias. Esa mañana habían decidido romper con la costumbre del sexo recreativo. Resultó igual de excitante, aunque fuera distinto… muy distinto.
    ¿Por qué habían abandonado la ternura en el sexo últimamente? Quizá la convivencia y la prisa diaria sólo dejaban momentos para la intimidad cuando llegaba el sábado o el domingo por la mañana, al volver a casa después de haber estado bailando y bebiendo toda la madrugada en la discoteca. Lo que comenzó siendo una excusa se había convertido en una ruleta que giraba todos los fines de semana, hasta el punto de poner en peligro su relación de pareja.
    Pero hoy, al fin, habían tenido el valor suficiente para romper esa rutina, que habían implantado para romper otra, quizá peor, hace ya unos cuantos meses. Su chico le susurró al oído que le había gustado mucho, que sobre todo le habían gustado los besos.
    —Son la precipitación de todos los comienzos —le dijo.
    —Nos besábamos poco —le replicó él.

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2006
Lo que queda de hoy. La vida, observada

domingo, 26 de abril de 2020

poema | coral azul


    Vuelve sobre mí, deshojado coral del azul ondulado de tu mar. Regresa tus ojos a los míos que, despacio, los quieren mirar. Araña con tu media sonrisa de cristal la mía, que quiere hoy despertar para, con la tuya, volver a deshojar tu coral azul. ¿Por qué no has vuelto sobre mí tu palabra cierta, guiada por mis ojos, que no pueden ocultar mi deseo de ti? Decide pronto, que el viaje se acaba. ¿Hasta cuándo, entonces, coral azul? ¿Hasta cuándo tu mirada traviesa, a través del espejo, y mis manos reprimidas, quietas a la fuerza? ¿Por qué no dudaste de tu sospecha, si sabías que no habría reproches? ¿Por qué no llegaste al final del trayecto sin dudar de mis ocultas intenciones?      


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 1992
El juego de la inocencia. Poemario II