sábado, 19 de agosto de 2017

poema | bailando

La noche lleva cintura de baile.        
Tú siempre has danzado con ella.
Es tu entrega y tu perdición.
También fue la mía hace tiempo.
Ella nos conoció en Madrid.
¿Recuerdas? Fue en Velada,
sesión after de Kapital.         

Tus piernas y tu torso me prendaron
a un movimiento de caderas
acompasado y loco,
seductor de ritmo y armonía.

Fue también tu gesto felino y tierno
el que sonrió esa noche mi alma
perdida, maltratada y sola,
en otro corazón ya caducada.

Fue tu sonrisa limpia
la que fijó en mí tu inocencia,
sorprendiéndome la inquietud
por explorar una nueva mirada.        

Y hoy, casi trece años después,
tu gesto niño y bondadoso,
tu expresión cristalina e inocente,
sigue arrebatando las mismas
melodías de amor que entonces.

Yo bailo tu mirada en mi sonrisa
y sonrío tus ojos en mi sueño,
que se adormece reposado
cuando a mi lado lo proteges
de miedos consistentes y ansiedades
que desde siempre enturbian
mi carácter en las horas del día.        

Ahora que las inseguridades
tiemblan mi despreocupado futuro,
me aferro a tu baile, más quebrado que nunca,        
pues hoy me siento frágil y confuso.
También tu voz y tu consuelo
me ayudarán a seguir bailando en esta fiesta.

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 2017
Destino reconciliado. Poemario VII



poema | años torcidos

Soñé que te marchabas
otra vez de mi vida,   
que te escapabas otra vez
de mi alma malherida,
que te habías vuelto a cansar
de consolarme,          
de animarme, 
de sonreírme
y también de llorar.

Soñé que caminabas
ligera de equipaje
regresando al lugar
que nos encadenó
a esa primera ruptura
que inauguró tantos reencuentros.

Soñé que allí buscabas
el origen de todo
lo que fue un dolor.
Dolor en la distancia
que nos partió por la mitad.
Dolor en la mirada
que quebró la inocencia                                            
de la virginal amistad.

Años torcidos
que se perdieron para siempre
desnortando nuestro trayecto.
Años torcidos
que jamás volverán.
Tú perdiste el amor.
Yo perdí el intelecto.

Hoy volvemos a coincidir
curando las heridas
en nuestra soledad,
que habitamos acompañados
y que dialogamos con prisa
en los días puntuales
de ese puente aéreo
que es hoy nuestra amistad.

Al despertar del sueño
tú regresabas de aquel sitio
en el que habías reencontrado
el espíritu adolescente
que yo me empeño en no olvidar.
Aquel lugar nos separó
y aquel lugar nos encontró.
Yo suspiré de alivio
al saber que esta vez
te quedas para siempre.

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 2017
Destino reconciliado. Poemario VII

poema | mi vida contigo

He bailado tres mil noches de fiesta
en mi temprana juventud.     
No tuve tiempo para licenciarme
en ninguna Universidad.       
Por contra, viví con intensidad
toda la amistad y todo el amor,
como un auténtico profesional del asunto.
Escribí mucho en ese tiempo
pero sin orden ni concierto,
ni siquiera a veces con corrección.
Después me dediqué unos años a construir
esta relación que tú y yo tenemos.
Hay que tomarse un tiempo para decir que sí
a este amor definitivo que ambos profesamos
con tácita reconducción.
Por eso, ahora que lo renovamos sine die
quiero dedicar el tiempo a estudiar y escribir
ahora que no tengo que convencer a nadie
de que se quede a mi lado para completarme,
pues ya decidiste quedarte tú
para que, al fin, pueda redondear
mi círculo incompleto.           

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 2017
Destino reconciliado. Poemario VII

poema | mi Navidad contigo

Hace tiempo que te conozco.
Casi siempre hemos reído
más que llorado, juntos.
Algunas veces nos hemos echado de menos.
Otras veces, hemos dejado pasar el tiempo
sin contar las semanas o los meses,
incluso los años, aunque tarde o temprano
lo hemos recuperado,
y siempre con la intensidad intacta.
A veces no nos hemos entendido,
y hasta habremos, incluso, discutido.
Sin embargo, siempre que llega la Navidad
te echo mucho de menos.
Es cierto, no es tan solo un verso.
Es un sentimiento acumulado.
Tu amistad, tu cariño,
llevan muchos años conmigo,
y aunque lejanos o distantes
por circunstancias o kilómetros,
en este día echo en falta
a quienes de verdad siempre he querido.
Y aquí, en el rincón de mis querencias más ciertas,
en esta cena compartida con mi familia,
todas las nochebuenas imagino
que la mesa está repleta… contigo.


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 2014
Destino reconciliado. Poemario VII


viernes, 18 de agosto de 2017

poema | tu última partida

A Hugo di Perna

Ya no tienes a los lobos detrás,
ya los ahuyentaste a todos, por fin,
aquel seis de agosto, cuando llegaste
dentro de aquel ataúd de madera
y todos esperábamos
verte asomar
por alguna entrada del cementerio.

Se nos mudó la cara en piedra.
Fue cuando comprendimos que aquello no era un juego
ý que tú te estabas riendo de todos,
tantos imbéciles que tan débil te creímos.

Tan débil para dejarnos de aquella forma,
tan débil para tragarte el dolor en silencio,
tan débil para mandarlo todo a la mierda,
tan débil para dejar suspendido tu cuerpo.

¿A quién confiaste tus últimas ruinas,
que no supo alertarnos
de aquella inexistencia?

¿Por qué te encerraste en un triángulo,
donde siempre algún vértice
pierde la última partida?


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2013
Buscando formas. Poemario VI

poema | las horas que faltan

¿Sabes?
Hoy por la mañana tuve que parar el coche.
Los ojos se me llenaron de lágrimas.
Y es que ese disco de Malú
me está destrozando el paisaje
que habíamos pintado juntos.

Tu ausencia se hace cada vez más insoportable
y el dolor me llega hasta la garganta,
ahogándome sin que pueda evitarlo.

Es entonces cuando el llanto sale a borbotones
y tengo que esconderme de la gente
o apartar el coche de la calzada.

Es entonces cuando todavía me doy cuenta
de que te amo
y que tu ausencia no la llena nadie.

Es entonces cuando miro el reloj
y cuento las horas que faltan
para acostarme
con el Orfidal, Lexatin o Valium.

De nada sirve la terapia
ni los tranquilizantes cotidianos
o las horas extras en el trabajo.

Nada me separa de ti
aunque tampoco quiero que nada me separe.
Eso no se lo digo a mi psicólogo;
él solo intenta que no te odie.

Al final dejaré de pagar estas consultas
y me gastaré el dinero en los bares.
Allí los camareros me escuchan igualmente
pero al menos no me avasallan a preguntas.


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2013
Buscando formas. Poemario VI

poema | muy bonitas fotos

No es la distancia lo que más me duele de ti
sino el olvido.
No es el silencio lo que más me duele de ti
sino el recuerdo.

De repente me veo más acabado,
como un juguete roto.
Quizá sea la consecuencia
de haberme exprimido del todo.

Me envías tus fotos de vez en cuando,
saturando la bandeja de entrada
de mi correo. A ver cuándo las abro.
Si no lo he hecho ya es por miedo a engancharme.

Temo descubrir que ya has encontrado repuesto,
que apareces al lado de uno o de otra
en esos parques y monumentos que te gustan
y que conmigo recorrías a cualquier hora.

Temo descubrir que tu sonrisa es placentera
y que tu mirada ya no me busca
detrás de los árboles o cruzando la acera.
Temo descubrir que solo he vuelto a ser tu amigo.

Si acaso me decido,
te responderé con un correo nuevo,
con el asunto “muy bonitas fotos”
y te contaré de todo menos de lo nuestro.


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2013
Buscando formas. Poemario VI