domingo, 7 de junio de 2015

ficciones | una útil y extensa duda

    Me desperté sobresaltado, pensando en una enfermedad. Después llegó Elio, con su ternura, y me regaló caricias, besos y miradas dóciles. Tuve la impresión de que algo no había ido bien esa mañana en el hospital y se lo pregunté. “Bueno, han visto una masa que puede ser una dolencia normal, crónica, pero que también puede ser algo anormal que haya que extirpar”, contestó, mirándome tristemente a los ojos.
    Mi reacción fue fría, distante, como si temiera tocarlo, como si unas caricias significaran algo parecido al consuelo del desconsolado. Temía decir o hacer algo imprudente, aunque por dentro estaba helado. Una fría cuchilla había recorrido mi cuerpo de arriba abajo. Vi una imagen en mi retina. Sólo fue un instante pero duró lo suficiente como para hacerme daño, un daño terrible, irreparable. Por un momento pensé en el futuro. En el mío, en el de él, en el de los dos. Sentí un inmenso vacío porque sin Elio mi futuro sería vegetativo, comatoso. Después, encerrado en el cuarto de baño, lloré con rabia, aunque aún no tenía un motivo real, objetivo, para hacerlo. Sin embargo, mi llanto no era por la peor de las posibilidades sino por la duda, la extensa duda que todavía teníamos que soportar para saber a qué atenernos dentro de poco.
    Pasaron los días y llegó el momento del diagnóstico. Afortunadamente, era una dolencia menor que no necesitaba de ningún tratamiento y que sólo le causaría molestias de vez en cuando que tendría que calmar con analgésicos, consecuencia de un pequeño accidente de circulación que tuvo hace tiempo. La extensa duda nos había servido, eso sí, para saber que nos amábamos mucho más de lo que pensábamos.

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ, 2006

2 comentarios:

  1. Un muy bueno microrelato.

    Enhorabuena!!!

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  2. Hola Franci... gracias....relatos cortos, bien escritos, emotivos, que reflejan el sentir de muchos seres humanos que no tienen la capacidad de reflejarlos tan bien.....!

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