domingo, 31 de octubre de 2010

MI OPINION | El mundo al revés

En la reciente cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, el presidente francés Sarkozy y la canciller alemana Merkel expresan la necesidad de que la banca contribuya a pagar parte de las facturas de próximas crisis. Defienden que los bancos y los fondos de inversión asuman su responsabilidad en la falta de previsión que provoque hecatombes financieras, para que no sean sólo los ciudadanos quienes paguen con sus salarios, pensiones o impuestos los errores de cálculo de esas entidades que financian no sólo el crédito privado sino también el público. Sin embargo, el presidente español Zapatero se declara a favor de extremar la precaución para corresponsabilizar al sector privado de los costes de futuras crisis, llegando a decir que este mensaje es arriesgado. El mundo al revés. El centro-derecha franco-alemán abogando por aliviar la carga a los ciudadanos y el centro-izquierda español abogando por eximir a los bancos de cualquier sacrificio. Parece que no le basta a nuestro presidente con haber puesto a disposición de los bancos un fondo que no fluye a ciudadanos y empresas, que ahora además defiende su inocencia. Quizás esta incomprensible actitud ponga de manifiesto la renuncia ideológica del presidente Zapatero o el inmenso poder que tiene la banca en España.


© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado

CARTAS AL DIRECTOR | EL PAIS | Refundar el capitalismo

Refundar el capitalismo

FRANCÍ XAVIER MUÑOZ - Madrid
EL PAÍS - Opinión - 31-10-2010

Las aerolíneas Iberia y British Arways acaban de anunciar la escandalosa remuneración de sus ejecutivos para la compañía resultante de su fusión: sueldos, bonus y billetes de avión, todo en un monto millonario. Cayó en saco roto la pomposa declaración del presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre que había que refundar el capitalismo.

Sin embargo, recuperando esa frase de Sarkozy, quizás habría que recuperar también aquella vieja idea de los años veinte del pasado siglo, recogida en España por un dirigente del PSOE, que abogaba por la participación de los trabajadores en los consejos de administración de las empresas. Solo así, o regulando por ley un salario máximo, se podría poner coto a los desmanes de los ejecutivos del capitalismo del siglo XXI. Algunos argumentarán que solo los directivos y accionistas de las grandes empresas son los que deben decidir la remuneración de sus empleados.

En ese caso, los Gobiernos deberían llevar al extremo las tesis más radicales del capitalismo y negar cualquier tipo de ayuda, subvención o préstamo para el rescate de grandes empresas y exigírselo a sus accionistas, porque la trampa del neoliberalismo económico consiste, precisamente, en individualizar las ganancias, pero socializar las pérdidas. Y así nos va, evidentemente.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Refundar/capitalismo/elpepuopi/20101031elpepiopi_8/Tes