martes, 19 de abril de 2011

MI OPINION | ¿De qué se sorprenden?

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Muchos socialdemócratas europeos se echan las manos a la cabeza por el resurgir de la extrema derecha en los parlamentos democráticos. Sin embargo, la Unión Europea no está más que recogiendo los frutos de la muy discutible tolerancia que ha impregnado la acción política hacia esas ideologías en los últimos años. Las instituciones comunitarias no han cuestionado nunca la legalidad de la ultraderecha a concurrir en comicios democráticos, a la luz de la discriminación por razón de raza, nacionalidad y orientación sexual que todas esas formaciones defienden. Se ha permitido concurrir a las elecciones a partidos que vulneran los principios de igualdad y no discriminación, contraviniendo tanto las Constituciones de sus países como la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión. ¿Qué han hecho los socialdemócratas ante semejante transgresión de principios democráticos? La permisividad de conservadores y la inacción de progresistas puede conducir a la Unión, de aquí a unos años, a ver cumplido el sueño neonazi de una Europa unida por el dominio de una identidad, o bien a contemplar su desgarrada descomposición. Estos primeros pasos de la ultraderecha europea, que contraviene principios democráticos, pueden ser el anuncio de la maldita repetición de la Historia.

lunes, 18 de abril de 2011

MI OPINION | Monarquía o República

Ante un nuevo aniversario de la proclamación de la II República se instala en algunos medios un debate falso sobre las razones que motivan, para algunos, el deseo de una III República. El debate no es democracia o autocracia, pues los republicanos son, ante todo, demócratas. El debate tampoco consiste en defender una III República partiendo del modelo de la anterior. Lo que esos medios parecen o aparentan no entender es que, hoy, dentro del régimen democrático como forma política de Estado, se puede plantear con normalidad el debate entre Monarquía o República como forma de la Jefatura del Estado, desde el derecho que tiene un pueblo a expresar su voluntad en ese aspecto crucial de su soberanía política y desde el derecho, más importante aún, que tiene ese pueblo a que se le pregunte por ese aspecto en un referéndum, algo que, hasta hoy, se le ha hurtado a los españoles, pues el referéndum sobre la Constitución de 1978 incluía obligadamente –como no podía ser de otra manera entonces- la Monarquía como forma de la Jefatura del Estado. No estaría mal, por tanto, que el Príncipe de Asturias, llegado el momento, legitimara su acceso al trono mediante un referéndum. Es política-ficción, ya sé, pero si lo hiciera se refrendaría como Rey, al igual que el 23F refrendó a su padre.


© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III