Mucho valor tiene Salvador Pujols, ciudadano de color, para denunciar a policías por haberle agredido en una discusión iniciada dentro de un pub madrileño, cuando los agentes no estaban de servicio. Ocurrió la semana pasada y no será la última vez que suceda, porque en España hay todavía agentes del orden que exhiben con violencia su indisimulada chulería y xenofobia. Las frases con las que suelen humillar siempre hacen referencia a lo mismo, la manida cantinela de irse al país de origen si no gusta el trato que en el nuestro se recibe. Lo mismo cabe decir del trato que suelen recibir los gays de policías homófobos. Lo peor de estas denuncias es demostrar los hechos, pues ya se sabe que, a pesar de contar muchas veces con testigos, la policía nacional, autonómica o municipal tiene un plus de credibilidad. Aunque peor aún es comprobar que en otros cuerpos de funcionarios también se da esa xenofobia, no tan evidente, sino sutil, que se pone de manifiesto cuando se suprime información adicional valiosa para el extranjero o no se informa de lo se que debe informar, como ocurre algunas veces en la administración pública o en la sanidad. Esperemos que la anunciada Ley de Igualdad de Trato facilite los requisitos para que prosperen judicialmente denuncias de este tipo.
© Xavier Muñoz, 2009
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
Reg. Terr. Propiedad Intelectual Com. Madrid
Solicitud Provisional. F: 26/01/2009. H: 11.30.
No hay comentarios:
Publicar un comentario