lunes, 13 de julio de 2009

MI OPINION - ¿Y quién se sorprende?

El ex director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, saldrá de prisión dentro de siete meses, tras haber cumplido 15 años de los 31 a los que le condenó el Tribunal Supremo. Saldrá después de llevar 4 años cumpliendo el segundo grado de régimen penitenciario y sin haber devuelto los 10 millones de euros que logró ocultar en no se sabe dónde. Noticias como ésta le indigestan a uno la comida del día, pues le hacen reflexionar sobre la indecorosa magnanimidad que nuestro Derecho penitenciario concede a ciertos delincuentes, siempre administrada en las benévolas manos de algún juez de vigilancia penitenciaria. Nuestro Derecho penal, no obstante, es severo, pues impone condenas duras y ejemplares, siempre que el juez de turno no rebaje demasiado la horquilla de la que dispone para imponerlas. Sin embargo, llega después el Derecho penitenciario y establece regímenes y beneficios que administran el cumplimiento de la pena. Y ahí nos encontramos, casi siempre, con la paradoja de que, al final, ninguno de estos personajes cumple íntegramente la pena impuesta en la sentencia. ¿Tan difícil les resulta a nuestros legisladores condicionar el régimen y el tiempo de cumplimiento de la pena a la entrega del dinero robado? Luego les sorprenderá que la justicia sea la institución peor valorada.


© Francí Xavier Muñoz, 2009
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

Reg. Terr. Propiedad Intelectual Com. Madrid
Solicitud Provisional. F: 13/07/2009. H: 07.10

1 comentario:

  1. Sorprenderse, nadie, lo del Roldán es el chollo perfecto, ahora a las Bahamas a disfrutar de la pasta... Deprimente.

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