La Conferencia Episcopal ha criticado el debate en el Parlamento español de la reprobación contra el Papa por negar validez al preservativo en su prevención frente al SIDA, moción que finalmente no ha sido aprobada. Lo indignante de la crítica es el argumento utilizado por los obispos españoles. Dicen que plantear esta cuestión en el Congreso atenta contra la libertad religiosa, pero olvidan que el Parlamento es la sede de la voluntad política del pueblo español, manifestada también en la libertad de expresión de sus diputados, elegidos democráticamente. Siguiendo su teoría, los obispos pueden criticar las medidas legislativas del Parlamento, pero éste no puede debatir una censura a las opiniones del Jefe del Estado del Vaticano. La Conferencia Episcopal, como vemos, sigue sin comprender en qué consiste la democracia. Piden también los obispos –ahora sí- una justa separación entre Iglesia y Estado, pero se olvidan de las declaraciones y manifestaciones que ellos promueven de vez en cuando, pretendiendo confundir ambas instituciones cuando conviene a sus intereses. Rematan negando la crítica a la Iglesia mientras su actividad no atente contra el orden público. ¿Condenar al contagio del SIDA por no usar preservativo a qué tipo de desorden obedece entonces?
© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
Desde luego la Iglesia hubiese estabo mejor calladita al respecto, pero con la que está cayendo, ¿no hay temas mas importantes e interesantes que debatir en el Parlamento Español?
ResponderEliminarA ver si de una vez por todas conseguimos separa del todo Iglesia y Estado y que cada cual se limite a su ambito: el Parlamento nos regula a todos los españoles, y la Iglesia (española o vaticana) solo a los catolicos.
Por otro lado, cuando los catolicos practiquen de verdad la castidad que recomiendan, que nos den lecciones a los demás, hasta entonces estan bastante desautorizados.
A ver si va a ser que tanta castidad es antinatural...