Tu sonrisa me puede
desde dentro y me clava
a un ahogo inesperado
que reprimo en silencio
por los pasillos
donde me alcanza.
Tu sonrisa me ha descubierto
el llanto que había escondido
sin querer perderlo otra vez
en los escondrijos de la memoria.
Tu sonrisa me descubre tu cuerpo
y en él naufrago solo
y también olvidado
sin ser capaz de ocultar el deseo
que todo él provoca.
Son tus formas delgadas
las que arruinan mi sangre
desde que sueño
tus brazos en mi cuerpo amado.
¿Cómo escapar a esta atracción
de tu esclava sonrisa?
¿Cómo escapar de este abandono
en el que caigo?
¿Por qué ese perfil suave
traza un dibujo
que escapa a mi mirada
quieta e indecisa
cuando es a ti a quien busca?
¿Por qué engendras la losa del deseo
que otras veces he denostado
ahora que ando el camino
del aire y la palabra?
¿Por qué me tropecé con tu sonrisa
en aquella noche de invierno helado
y por qué me aferré
a la deleitación de tu silencio?
Cuando mis ojos oculten los tuyos
entre la gente
sabrás que estoy deseando
encontrarme contigo
y declarar al mundo ausente.
¿Cómo escapar a esta atracción
de tu esclava sonrisa?
¿Cómo escapar de este abandono
en el que caigo?
El deseo del infinito. Poemario IV
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