Publicada en la edición impresa del DIARIO PUBLICO del día 29 de octubre, en la sección de Opinión-Cartas de los lectores, con el título de Saber estar.
La secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, ha dicho –en referencia al ex jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, y en contraposición al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo- que “la lealtad, la prudencia, la disciplina, el saber estar y la discreción son unas grandes cualidades para estar en la vida pública”. Efectivamente, todas éstas son condiciones indispensables para ser un buen estadista o político aunque, lamentablemente, no son características, todas ellas, que adornen a muchos de nuestros representantes públicos; comenzando por la autora de dichas palabras, quien debería meditar sosegadamente si ella cumple con tan loable descripción. Un buen político o estadista antepone a sus legítimos ideales los principios legales del régimen constitucional. Un demócrata convencido será leal, prudente, ordenado, respetuoso y discreto con las instituciones públicas y, por lo tanto, no extenderá sobre ellas la mancha de la sospecha infundada, la injuria de la acusación sin pruebas y el descrédito de la desconfianza generalizada sobre órganos del Estado tan básicos y necesarios como Gobierno, Fiscalía, Poder Judicial y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, como ella hizo este verano. Aún está a tiempo de rectificar, si se reconoce en esa tan loable descripción.
© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
Javier, como siempre,un magnífico artículo.Y la redacción perfectaaaaa.
ResponderEliminarUn abrazo.