El presidente de la Comisión Europea, Duräo Barroso, se permite el lujo de recomendar a los sindicatos europeos que acepten los recortes del gasto público y que no agiten a la ciudadanía, pues es necesario recuperar la confianza de los mercados, al mismo tiempo que los ministros de Economía del G-20 en Corea del Sur también se permiten el lujo de no tomar ninguna medida que apriete un poco el cinturón a la banca y a las finanzas internacionales que, a su vez, se han permitido el lujo de provocar una crisis económica mundial y aceptar el rescate de sus entidades con el dinero público que los gobiernos se han permitido el lujo de destinar a tal fin. Ante tal dispendio de lujos, el líder del sindicalismo europeo, John Monks, ha contestado que los trabajadores comunitarios seguirán respondiendo con protestas y huelgas a esta crisis de excesos financieros, manteniendo la fecha del 29 de septiembre para celebrar una euromanifestación, que coincidirá con una reunión del Ecofin. Sin embargo, ante la inaceptable recomendación de Barroso y la inmoral inacción del G-20 en Corea del Sur, John Monks podía haberse permitido el lujo de cambiar la euromanifestación del 29 de septiembre por una huelga general en toda la Unión Europea, único lujo que los trabajadores se pueden permitir.
© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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