viernes, 30 de julio de 2010

MI OPINION | Débiles argumentos

Un argumento que se ha manejado para criticar la decisión del Parlament de Catalunya de prohibir las corridas de toros ha sido que los diputados autonómicos no actuaban conforme a la opinión del pueblo catalán, pues esa cuestión no figuraba entre sus inquietudes perentorias. Además de recordar que “parte de ese pueblo catalán” ha seguido el procedimiento previsto en el ordenamiento jurídico, recabando las firmas necesarias para llevar la iniciativa popular al Parlament, hay que añadir que, a veces, la distancia entre las preocupaciones de los parlamentarios y sus representados es enorme, pues así es el actual Estado de Derecho, que se sustenta más sobre la democracia representativa que participativa. ¿Acaso la decisión del presidente Aznar de entrar en la guerra de Irak se tomó teniendo en cuenta la opinión abrumadoramente mayoritaria del pueblo español? ¿Acaso la última reforma laboral se ha hecho teniendo en cuenta la opinión de la mayoría de los trabajadores? Otro de los débiles argumentos en contra de la abolición de las corridas de toros es el perjuicio que se causa a todo un sector económico. ¿Acaso las reconversiones industrial, olivarera y vinícola de los años ochenta para entrar en la Europa comunitaria no perjudicaron a dichos sectores?


© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra.
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

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