El president de la Generalitat, José Montilla, reclama una reforma de la Constitución para que Cataluña pueda ver reconocida su identidad como nación en el ámbito jurídico-político. Éste es el camino a seguir por los partidos catalanistas, ahora que ya saben el límite de su autogobierno con la actual Constitución, pues el Tribunal Constitucional ha corregido la pretensión de los partidos que aprobaron el Estatut de interpretar el marco constitucional para que éste se amolde al marco estatutario y no al contrario, que es lo que dicta el orden jurídico. Los magistrados del alto tribunal, por tanto, han hecho su trabajo y no se les debe acusar por ello de albergar sentimientos desafectos a Cataluña. Surge ahora, sin embargo, una nueva pretensión legítima cual es superar el marco de la actual Constitución para encajar nuevas realidades autonómicas y, para ello, nada mejor que enarbolar sin dobleces ni medias tintas la bandera de la reforma constitucional, a la que los partidos con opción de gobierno central tienen un miedo irrazonable. Pero que no se preocupe Montilla, que si en 2012 el PP necesitara los votos de CiU para formar Gobierno en Madrid, los nacionalistas tendrían en bandeja la contraprestación a exigir: la reforma de la Constitución. Por eso hace bien el president en ir marcando el camino.
© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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