martes, 9 de septiembre de 2008

MEMORIA EN CORTO - Vitoria y Bilbao

Vitoria es una ciudad bonita, elegante, señorial, educada... Llegamos el domingo pasado a la hora de comer y la verdad es que comimos muy bien; cochinillo asado, que es una de mis comidas favoritas, y unos cogollos de Tudela con anchoas estupendos. De postre, una mousse de chocolate blanco, que no había comido en otros sitios. Mousse original que, por cierto, hoy he repetido en Bilbao, aunque no era de chocolate sino de nata.

Ayer pateamos Vitoria por la mañana y por la tarde. Por la mañana lo hicimos por nuestra cuenta y por la tarde con una guía de la oficina de Turismo, pero a pie. Me sorprende agradablemente el gótico de esta ciudad, porque es mi estilo arquitectónico favorito. La Catedral vieja de Vitoria es, desde luego, de las más orginales de España. Está en reforma, una de las más de 120 reformas que ha tenido a lo largo de los siglos. Pero ésta es espectacular, por sus objetivos y por las visitas guiadas a través de los andamios, con casco protector y gorro para el pelo. También dimos un paseo en trenecito por el casco histórico.

Hoy hemos pasado el día en Bilbao, que no la conocía. Espectacular el Museo Guggenheim y la Ría de Bilbao. Sólo nos ha dado tiempo pasear por el casco viejo por la tarde, del que me ha sorprendido los edificios grandes, de varias plantas, y antiguos, con esas balconadas de madera, coloreadas, y esas calles estrechas. Bilbao ya no es la ciudad que era, afortunadamente. Ahora, esa ría recuperada para pasearla, para observarla, para fotografiarla. Esas calles anchas y señoriales, de ciudad comercial, industrial... Las bocas de metro de Norman Foster, las más modernas de España. Llevaba años queriendo conocer Bilbao y me ha encantado decidirme en este viaje.

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