Editada en el periódico PUBLICO el día 1 de noviembre de 2008 en la sección de Opinión-Lectores.
Dice la Reina a la periodista Pilar Urbano que no entiende por qué los gays se sienten orgullosos de serlo y se suben a una carroza y salen en manifestación. Dice también que si los heterosexuales salieran en manifestación colapsarían el tráfico. Dice la Reina, además, que si los gays quieren casarse, que lo hagan, pero que a eso no se le puede llamar matrimonio, porque no lo es. La Reina debe saber que los gays se suben a una carroza y salen en manifestación no porque se sientan orgullosos de “ser” gays –que también- sino porque se sienten orgullosos de “poder serlo”, es decir, de no tener que “ser” gays en la clandestinidad y en la ilegalidad. De ahí que lo celebren, cada año, con un día reivindicativo, además de festivo. La Reina debe saber que los heterosexuales no tienen que reivindicar sus derechos como tales porque llevan siglos reconocidos en la legislación. Y, por último, la Reina debe saber que el nombre de “matrimonio” es una convención lingüística como otra cualquiera y, por lo tanto, la unión afectiva entre dos personas se designará con el nombre que el poder legislativo prefiera, en ejercicio de la voluntad popular que representa, salvo que el Tribunal Constitucional diga otra cosa. La Reina sabe que con esta declaración ha ganado muchos adeptos a la causa republicana.
© Xavier Muñoz, 2008
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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