El Partido Socialista portugués ha traicionado los valores progresistas al votar en el Parlamento -junto a los partidos de centro y derecha- en contra de una propuesta de reforma del Código Civil para legalizar los matrimonios homosexuales, que habían planteado dos partidos de izquierda. Y no porque la homosexualidad sea patrimonio exclusivo de la izquierda o de la derecha, pues chirrían de la misma forma un partido conservador como el PP español -que vota en contra del matrimonio gay en el Parlamento y asiste después a bodas homosexuales entre sus afiliados- y un partido socialista como el portugués -que rechaza ampliar derechos sociales a minorías, bandera de la ideología de izquierdas. Afirman los socialistas portugueses que no es el momento, que no hay consenso en la sociedad, y esto es lo más indignante en un partido político que se dice progresista, pues provocar el momento legislativo, animando a la sociedad a posicionarse, es un rasgo distintivo de todo partido de izquierdas, de todo partido que promueva el progreso. Resulta más indignante la decepción cuando el Partido Socialista portugués dispone de mayoría absoluta en el Parlamento. Al menos, podía haber iniciado un largo y sereno debate sobre la cuestión en sede parlamentaria.
© Xavier Muñoz, 2008
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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