El Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en su apresurado escapismo, arremete ahora contra una serie de salas nocturnas emblemáticas por una serie de irregularidades que llevan años durmiendo el sueño de los justos. Para lavar la interesada incompetencia en este asunto del ayuntamiento que dirige, a raíz del escándalo de las denuncias contra El Balcón de Rosales, la emprende con unos cierres acelerados que o bien se tenían que haber llevado a cabo hace mucho tiempo o bien no se tenían que haber llevado a cabo nunca, pues cómo es posible justificar la actividad continuada de estos locales durante años con la no concesión de las licencias pertinentes, que siguen tramitándose en la absurda burocracia de un sistema incomprensible, y con el incumplimiento continuado de ciertas normativas. Hay todavía en España cuestiones administrativas que nos acercan más a África que a Europa, y la concesión de licencias municipales de apertura de locales de ocio y el sistema de inspección y vigilancia de los mismos son dos buenos ejemplos. Hay discotecas que llevan más de diez años funcionando sin permiso administrativo. ¿Cómo se explica esto en la capital de la octava potencia económica del mundo? Y, mientras, los responsables del desaguisado del Balcón siguen en su puesto…
© Xavier Muñoz, 2008
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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