domingo, 30 de agosto de 2009

poema | el sillón

Cuando llegaste a casa
vi en tus ojos
algo que habías perdido hace tiempo,
un eslabón que te hacía reír,
algo que quizá perdimos los dos
y nunca supimos recuperar,
desorientados como los niños en el parque,
hasta esa noche
en la que nos sentamos frente a frente
con la copa en la mano
y escondimos el deseo en el sillón.
Apenas nuestras manos se rozaban
como hojas desvaídas que caen
y aquel calor fugaz nos consumía
en desvanecidos labios ardientes.
Encontré en el viso de tus ojos
una claridad desacostumbrada,
un carrusel de colores vividos
en otro tiempo,
ahora en blanco y negro silenciados,
tiempo del abandono.
Hablamos durante toda la noche
como desconocidos,
las palabras marcando los minutos
en la prisa olvidada del reloj.
Sin darnos cuenta
habíamos encontrado la forma
que en el mensaje anónimo
en el fondo buscábamos,
forma que nos tragara
en el cañón de luz
del plató donde nos ruedan la vida.
Y al final de la noche
nos quedamos dormidos
junto al sillón.


© Francí Xavier Muñoz, 2008
Buscando formas. Poemario VI

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