Te echo de menos
como las madrugadas
al despertar de las ciudades,
como el atardecer
al ocaso de contiendas fugaces.
Te echo de menos
en las avenidas cada día transitadas
y en los rincones solitarios
que encuentro a golpe de viajero
cuando intento olvidarte
y, cansado de andar,
me descubro otra vez amándote.
Te echo de menos
como la alegría a la sonrisa dibujada
en los ojos de un niño
que ha tropezado con la mirada de su madre.
© Francí Xavier Muñoz, 2000
El silencio del amor . Poemario III
Muy hermoso.Enhorabuena!.Las comparaciones son muy originales.
ResponderEliminarMe encantan las cosas sencillas pero potentes como esta.
ResponderEliminarEsta mañana me he levantado con esa sensación.... echando de menos aquello que no está a mi lado cada día... Te echo de menos suena como un eco que se repite a todas horas... y que solo se me calmará con su presencia... El curso del tiempo es la caprichosa medicina que, de vez en cuando, me cura esta sensación.
ResponderEliminarGracias por tan bonito poema.
Glauka - Inma
http://soldage.blogspot.com