Anochecía en la tiniebla.
Sólo el crujido de la noche
te pudo contemplar.
Sólo el viento pudo recrearse
en tu palabra enardecida.
¡Borra de mi mirada
esa mirada infiel!
¡Borra de mi recuerdo
tu traicionero ser!
Te marchaste calladamente,
sin hacer ruido, sin gritar.
Y sin decir palabra, sin hablar.
© Francí Xavier Muñoz, 1989
La estancia del mate. Poemario I
No hay comentarios:
Publicar un comentario