El Gobierno, finalmente, ha logrado que el Congreso rechace la propuesta para no subir el IVA. Sin embargo, hay que detener el foco en la intención que se perseguía, que no era otra que desgastar al Ejecutivo. Quien lanzó el órdago, la presidenta de la Comunidad de Madrid, pretendía una vez más marcar diferencias con el líder de su partido, Mariano Rajoy, en su particular batalla interna por el liderazgo del PP. Pero, además, Esperanza Aguirre, que no da puntada sin hilo, lanzaba un guiño a sus amigos los empresarios madrileños, a quien los estaba invitando realmente a rebelarse, pues una gran parte del fraude fiscal se alimenta de esas transacciones comerciales en las que no se emite factura y por las que no se repercute el IVA, pues no se declara la venta. En el fondo, el mensaje encubierto proponía un aumento de dichas artimañas, que todos conocemos. Los grupos de izquierda, que deberían haberse abstenido en la votación parlamentaria, llevan razón en que hay que incrementar la lucha contra el fraude, para lo que es imprescindible aumentar el número de inspectores, medida que el Gobierno anuncia pero que nunca concreta. Para contrarrestar los efectos de la rebelión de Aguirre nada mejor que una campaña para que los consumidores exijamos siempre las facturas.
© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
ALL RIGHT,XAVIER, LAS EXIGIREMOS Y QUE LLEGUÉ LA CAMPAÑA DE UNA VEZ.
ResponderEliminarALL RIGHT,JAVIER, LAS EXIGIREMOS Y QUE LLEGUÉ LA CAMPAÑA DE UNA VEZ.
ResponderEliminarALL RIGHT,JAVIER, LAS EXIGIREMOS Y QUE LLEGUÉ LA CAMPAÑA DE UNA VEZ.
ResponderEliminarComo la conoces......
ResponderEliminarJa ja
Lo malo es que siempre pagamos los mismos, con IVA o si IVA