sábado, 18 de diciembre de 2010

MI OPINION | Pensiones a la baja

Resulta, cuanto menos, gracioso escuchar o leer la ingenuidad con la que el Gobierno esgrime un argumento a favor de ampliar la edad de jubilación a los 67 años: que es la única forma de obligar a los empresarios a que dejen a un empleado trabajar más allá de los 65 años, si quiere. Utilizar este argumento, tras la reforma laboral aprobada, que abarata y facilita el despido improcedente de los trabajadores indefinidos, presupone que los agentes laborales no se han informado bien de las consecuencias que tendrá dicha reforma laboral en el ajuste de las plantillas de la gran mayoría de empresas. Y presupone, también, una pueril confianza en la clase empresarial de este país por sus trabajadores cualificados, aunque sean mayores. La experiencia sindical demuestra que, salvo ejecutivos y personal de confianza, los empresarios de este país prefieren plantillas que no rebasen en demasía la edad media de 50 años, que es a partir de donde se concentra un mayor número de desempleados abocados a la prejubilación. Y la reforma laboral aprobada no hará sino aumentar esta realidad. Así que, muy largo se fía el Gobierno las bondades de la ampliación de la edad de jubilación, salvo que se cuente ya con una previsión de pensiones a la baja por efecto del desempleo a partir de los 50.


© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

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