viernes, 29 de octubre de 2010

mi opinión | ejemplo a seguir

Los trabajadores y los demócratas de España estamos de luto. Ha muerto Marcelino Camacho, líder histórico del sindicato CC OO. A la firmeza de sus convicciones, a su irrenunciable lucha por los derechos laborales y políticos, debemos todos los trabajadores un poco más de dignidad y reconocimiento dentro del sistema político que configuró la Constitución de 1978 y su desarrollo. Tuve ocasión de conocerlo con motivo de una entrevista que le hice en mi adolescencia para la revista de mi instituto. Nos recibió en la sede confederal de CC OO en Madrid y, al instante, comprendí que Marcelino estaba de paso, que la formalidad necesaria de su despacho no modificaba la esencia de su tarea al frente del mismo, lo que se hacía evidente en su manera sencilla de vestir y de hablar, sin abandonar ni por un momento el eje de su discurso constantemente reivindicativo. Él me hizo una observación que, por aquel entonces, para mí fue todo un descubrimiento: "tenemos una Constitución, incluso, que podríamos calificar de progresista; lo malo es que no se desarrolla en todas sus posibilidades y eso es lo que tenemos que conseguir los trabajadores con nuestra acción permanente". Sirva este recuerdo para animarnos a que su acertado análisis no caiga nunca en el olvido.

© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra. Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III



jueves, 28 de octubre de 2010

MI OPINION | Justicia confusa

El arzobispo de Bruselas-Malinas y primado de Bélgica, André-Joseph Leonard, sigue desgranando su particular sentido de la justicia humana y divina. Ya apuntó maneras cuando dijo que el SIDA era una especie de justicia inmanente, es decir, consustancial a quienes practican cualquier desviación del sexo, entendido éste desde la exclusiva y excluyente doctrina católica. Ya demostró entonces seguir formando parte de esa jerarquía católica que sigue convencida de que no hay otro orden social válido que no sea el que marca su religión. Y ahora, ahondando en ese convencimiento, afirma que la justicia ya ha llegado a las víctimas de abusos sexuales dentro de las instituciones religiosas, pues esas víctimas ya han sido escuchadas, y con eso basta, rechazando que los curas pederastas que ya no ejercen dentro de la Iglesia puedan ser juzgados por esos actos. El arzobispo pone de manifiesto, así, el ideario de muchos otros jerarcas católicos, aquel que defiende una justicia eclesiástica distinta a la del orden civil, común al resto de los mortales, con lo que se demuestra, una vez más, que parte de esa jerarquía católica sigue sin asumir la democracia. Estos jerarcas siguen confundiendo la facilidad del perdón católico con la rendición de cuentas al Estado y a sus ciudadanos.


© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

MI OPINION | Capitalismo escandaloso

Las aerolíneas Iberia y British Arways acaban de anunciar la escandalosa remuneración de sus ejecutivos para la compañía resultante de su fusión: sueldos, bonus y billetes de avión, todo en un monto millonario. Cayó en saco roto la pomposa declaración del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de que había que refundar el capitalismo. Sin embargo, recuperando esa frase de Sarkozy, quizás habría que recuperar también aquella vieja idea de los años 20 del pasado siglo, recogida en España por un dirigente del PSOE, que abogaba por la participación de los trabajadores en los consejos de administración de las empresas. Sólo así, o regulando por ley un salario máximo, se podría poner coto a los desmanes de los ejecutivos del capitalismo del siglo XXI. Algunos argumentarán que sólo los directivos y accionistas de las grandes empresas son los que deben decidir la remuneración de sus empleados. En ese caso, los gobiernos deberían llevar al extremo las tesis más radicales del capitalismo y negar cualquier tipo de ayuda, subvención o préstamo para el rescate de grandes empresas y exigir éste a sus accionistas, porque la trampa del neoliberalismo económico consiste, precisamente, en individualizar las ganancias, pero socializar las pérdidas. Y así nos va, evidentemente.


© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III