sábado, 29 de enero de 2011

MI OPINION | Gobiernos:1, Sindicatos:0

A muchos les ha cogido con el paso cambiado el pacto entre sindicatos y Gobierno para la reforma de las pensiones. Entre ellos, al PP. De ahí el sacar a pasear, de nuevo, dos de sus grandes paranoias: el espionaje a políticos y el 11-M. También a otros partidos de izquierda les ha sorprendido el pacto. Sin embargo, hay que reconocer a CCOO y UGT el esfuerzo que les ha debido suponer sentarse a negociar una reforma que no creían necesaria, al menos tan pronto. Más allá de las críticas que se puedan compartir con este brusco viraje de los sindicatos mayoritarios, al final han actuado con responsabilidad ya que, con o sin su anuencia, el Gobierno iba a emprender la reforma. Por tanto, ya que no se podía evitar, mejor influir en ella para hacerla menos lesiva. Quizás uno de los argumentos que más pudieron pesar en el ánimo de los sindicatos fue pensar que, de no hacer ahora la reforma y de ganar en 2012 el PP, la que este partido emprendiera podría ser mucho peor para los intereses de los trabajadores. No podemos obviar que la reforma de las pensiones era una exigencia de Bruselas, dentro de un paquete más amplio de medidas que exigían la mayoría de gobiernos conservadores de la Unión Europea. Pero tampoco podemos obviar que los sindicatos perdieron la oportunidad de hacerse fuertes al no convocar una huelga general en la Unión cuando todos los gobiernos europeos salieron en masa a ayudar con dinero público a las entidades financieras que causaron la crisis. Perdida aquella inmejorable ocasión, gobiernos y patronales ganaron la batalla a los sindicatos en la europeización de los conflictos laborales pues éstos no se atrevieron, finalmente, a paralizar la Unión Europea durante un solo día, mostrando su fuerza.


© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

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