sábado, 8 de enero de 2011

MI OPINION | Todo es posible

Leo en un periódico que no pocos analistas piensan que sólo el notable incremento de sus salarios evitaría que China desbancara a EEUU como primera potencia económica mundial. ¿Ahora esos analistas caen en la cuenta de que la enorme diferencia salarial es el elemento principal de la competitividad del gigante chino? ¿Tienen que verse atemorizados por la hegemonía china para reconocer esa injusta ventaja, incrementada por la permisividad de la importación de productos chinos? Ningún país u organismo internacional, hasta ahora, ha movido un dedo por exigir a China unos estándares salariales y sindicales adecuados al de los mercados occidentales, que invadía con su masiva producción. Ningún dirigente europeo ha rescatado del baúl de los recuerdos la propuesta del otrora presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, que defendió en su momento una tasa que gravara los productos procedentes de países con enormes déficit en derechos laborales. Más bien al contrario, los mercados occidentales exigen una reducción de esos derechos para equipararnos a los competitivos chinos, y los gobiernos occidentales claudican ante esa exigencia. ¿Financiará EEUU una disidencia sindical en China, ahora que ve peligrar su posición de dominio internacional?


© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

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