jueves, 17 de febrero de 2011

poema | ¿acaso te llamas amor?

He deshojado el sentimiento
que ensombrecía el bosque de mi vida.
Me he dado por completo.
He moldeado en mi piel
el ardiente beso del desamor.
He labrado la pasión hasta llegar a ti.

Todo en mí ha sido un sueño,
un deseo imaginado.
Antes de ti y después de ti.
Mi vida, hasta que llegaste tú.
Toda una vida, pero sin vivir.

¿Qué ola de angustia te trajo a mi playa
para sucumbir en mi acantilado,
aquí entre la espuma del mar?
¿Cuál es tu nombre?
¿Acaso te llamas amor?
¿Quién eres tú?

La vida me ha engañado
y yo me he creído feliz.
Tú iluminas la sonrisa en la noche
y me extiendes tu mano,
que se inunda de sangre derramada
de heridas que mi alma no ha curado.

Tú has cicatrizado mi corazón
con sólo fijar en él tu mirada.          
Todo estará olvidado
como si no hubiera existido.
Tú has despertado mi yo del olvido
y ahora es tuyo por completo.

Ya nada será igual que ayer.
Hoy, por fin, soy yo, otra vez.
Ya no volveré a ser sin ti
pues sin ti volveré a no ser.                     


© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 1994
El juego de la inocencia. Poemario II

domingo, 13 de febrero de 2011

MI OPINION | Aznar, el moderno

Publicada en:

El pasado 3 de febrero, el ex presidente Aznar decía: “El mundo musulmán tiene unas enormes dificultades para adaptarse al mundo moderno, de adaptar parámetros de lo que podemos considerar la modernidad”. En los últimos días, obligado por los acontecimientos, ha ido variando un poco su desconfianza, hasta reconocer que hay que “erradicar el prejuicio de que el Islam es incompatible con la democracia”. Volviendo a los prejuicios de Aznar del día 3 de febrero, no hay que ser doctor universitario para darse cuenta de que las únicas dificultades que tiene el mundo musulmán para adaptarse a la modernidad provienen, fundamentalmente, de tres frenos exógenos a la población que, precisamente, Europa y EEUU han reforzado durante décadas con su inacción: el integrismo religioso, la ausencia de democracia y el atraso económico. No hay factores endógenos en la población musulmana que hagan incompatible su convivencia con la modernidad. De hecho, las monarquías petroleras del Golfo Pérsico son bien modernas en lo que quieren, como también lo son las élites gobernantes de los países musulmanes más pobres. Con democracia, desarrollo y laicismo, cualquier musulmán puede ser tan moderno como cualquiera de sus selectos dirigentes o de sus vecinos ricos del Golfo.

© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III