viernes, 21 de octubre de 2011

MI OPINION | Ley de partidos

Publicado en EL PAIS el 28/10/2011
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Democracia/militante/elpepuopi/20111028elpepiopi_8/Tes

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Ahora que se inicia un nuevo camino para la paz en Euskadi y en España, muchos abogarán por la derogación de la Ley de Partidos. Sin embargo, es muy pronto aún para plantearse este objetivo pues la banda terrorista ETA todavía no se ha desarmado. Pero, incluso llegado ese momento, sería contraproducente para nuestro sistema político devolver la Ley de Partidos al baúl de los recuerdos, pues dicha ley seguiría siendo efectiva para protegernos de hipotéticas formaciones políticas que ampararan un terrorismo no vinculado a reclamaciones independentistas sino de cualquier otro tipo. Además, en un escenario sin ETA, dicha ley, en sus términos actuales o revisada, tendría que comenzar a aplicarse contra todos aquellos partidos políticos que defiendan -bien en sus estatutos, bien en su propaganda- ideas que vulneren claramente principios y valores constitucionales como son, por ejemplo, la no discriminación por razón de raza, sexo, religión, opinión, condición personal o social (Art. 14 de la Constitución), o el derecho a la propiedad privada y a la herencia (Art. 33 de la Constitución). Es decir, que la Ley de Partidos debería ser un instrumento eficaz para la democracia militante, que es aquella que se protege de quienes la cuestionan y buscan su destrucción.  

© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

jueves, 20 de octubre de 2011

MI OPINION | Idea rescatada

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha dejado caer la posibilidad de que los sindicatos formen parte de los consejos de administración de las empresas, idea que ha sido rechazada por el Comité Ejecutivo de la patronal. De entrada, sorprende mucho que sea el representante de los empresarios quien rescate una idea defendida últimamente en ámbitos alejados del entorno empresarial. Tampoco es una idea nueva, pues ya la Constitución republicana de 1931 preveía legislar la participación obrera en la dirección de las empresas, así como algún líder socialista lo defendía en aquélla época. Incluso en pleno régimen franquista, en 1962, se articuló una participación de los trabajadores en los consejos de administración de las sociedades de gran tamaño. Así que podríamos estar ante una idea que haya superado, con el tiempo, la confrontación ideológica. Y no estaría mal que así fuera, pues resulta de sentido común que quien participa activamente en el beneficio de las empresas tenga, al menos, voz en los consejos donde se deciden sus estrategias. Sin embargo, ante la sorpresa que ha causado Juan Rosell, cabe preguntarse si su idea no será, en realidad, una contrapropuesta sindical frente a las medidas agresivas que defiende la CEOE, impaciente ante un gobierno absoluto del PP.

© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

mi reflexión | un futuro de progreso

Publicado en Izquierda Digital el 23/10/2011:
http://www.izquierdadigital.es/articles/580-Un-futuro-de-progreso.asp
  
  Asistí, como invitado, a la III Conferencia de Progreso Global, organizada por la Fundación Ideas y el Center for American Progress, que se ha celebrado en Madrid los días 18 y 19 de octubre. El panel de invitados era ya, por sí mismo, suficiente acicate para acudir, desde mi posición crítica, a escuchar las reflexiones de un considerable número de representantes progresistas, principalmente europeos, aunque no solo. A modo de síntesis, puedo decir que me ha resultado confortante comprobar que algo se empieza a mover, por fin, en el ideario socialdemócrata global. Quizás espoleados por las derrotas electorales en Reino Unido y Portugal, pero también por el resultado electoral en Dinamarca y las buenas expectativas en Francia, Alemania e Italia, parece que la unidad del pensamiento progresista comienza a resurgir en una Europa que camina al abismo, de continuar con las políticas conservadoras frente a la crisis económica.



    Al igual que en la jornada del 14 de octubre, "Más Europa contra la crisis", también organizada por la Fundación Ideas, he salido de esta Conferencia de Progreso Global con la sensación complaciente de saber por qué las ideas progresistas no prosperan en la gobernanza europea, pero también con la decepción de comprobar cómo los socialdemócratas siguen sin explicar bien a sus votantes nacionales por qué se están tomando las medidas inadecuadas en la resolución de la crisis. Parece una verdad de Perogrullo, y de ahí quizá la vagancia por explicarla, pero se equivocan de medio a medio: los votantes progresistas, y especialmente en España, necesitan escuchar alto y claro por qué los gobiernos socialdemócratas de la Eurozona han tenido que tomar medidas contrarias a su ideario político y económico. Ahora se comienza a decir tímidamente por algunos: porque las decisiones adoptadas en los Consejos europeos de ministros y jefes de Gobierno así lo mandataban, y en esos Consejos la mayoría abrumadora era de Gobiernos conservadores. Esta razón incontestable -esta sí, verdad de Perogrullo- era lo que los votantes progresistas tenían que haber escuchado en mayo de 2010, cuando el presidente Zapatero tomó las medidas restrictivas que tomó. Sin embargo, lo que escuchamos aquel día en el Congreso de los Diputados fue una retahíla de medidas que nuestro Gobierno adoptaba de motu propio, y de ahí la desilusión y la desafección posteriores al proyecto encarnado por Zapatero. Quizás al Presidente le resultó inasumible reconocer que nuestro Gobierno, como el resto de los de la Eurozona, no era soberano para tomar ciertas decisiones de política económica, y prefirió asumir personalmente el bandazo ideológico. Quizás el presidente Zapatero tropezó en la misma piedra en la que habían caído anteriores presidentes españoles: considerar a sus ciudadanos menores de edad para entender ciertas decisiones. Y ahí es donde se equivocó de plano, llevando a la base electoral del PSOE a una nueva desafección histórica. Hay quienes consideran que, incluso, en aquel momento el presidente Zapatero tenía que haber disuelto las Cortes y convocar elecciones, solicitando un nuevo mandato para implementar un programa económico contrario al natural socialdemócrata. De haberlo hecho, explicando sin tapujos el motivo, hubiera podido ceder el testigo al PP, es cierto, pero también podría haber obtenido un nuevo mandato más sólido, si cabe, que el anterior.


    Otra de las sensaciones que me abruman, tras mi paso por la Conferencia de Progreso Global, es el retraso que acumulan los socialdemócratas europeos en ir dando soluciones conjuntas a la crisis económica, la tardanza que han acumulado en elaborar propuestas cohesionadas frente a las respuestas neoliberales, tanto en el Parlamento Europeo como en el G-20. Gran parte del desapego de los votantes progresistas hacia sus partidos de Gobierno de referencia viene motivado por ese silencio e inacción iniciales en los que se sumieron los partidos socialdemócratas europeos, tanto gobernantes como opositores. Ni que decir tiene que, ante una crisis global, la ausencia en el escenario de la Internacional Socialista llevó a muchos a pensar que, efectivamente, el capitalismo no solo había terminado con el muro de Berlín y con la URSS, sino también con la izquierda. Que tres años después de iniciada la crisis comencemos a escuchar una respuesta socialdemócrata europea e, incluso, global, alivia en parte esa sensación de desamparo en la que muchos nos hemos movido, pero no excusa a los dirigentes progresistas de, al menos, pedir disculpas por sus incomparecencias de los últimos años. Y quizá sea verdad que esa respuesta se haya ido elaborando poco a poco en ámbitos y foros de discusión restringidos, sin llegar a la audiencia progresista mayoritaria por solapamiento de los grandes medios de comunicación. Pero, como he dicho varias veces, en ese caso se hubiera requerido un sobreesfuerzo por parte de los dirigentes socialdemócratas de hacer llegar a sus votantes, por otras vías, el discurso coordinado que, quizás, iban ya elaborando. Bienvenida sea, aunque tarde, esta respuesta que los progresistas del mundo han decidido ir dando a sus votantes naturales y a sus adversarios políticos y que, de entrada, se va a concretar en un documento con propuestas que esta Conferencia hará llegar a los líderes del G-20 para que, como decía el expresidente Lula da Silva, las pongan en marcha de una vez por todas.


    Puesto que resumir aquí las intervenciones de los líderes progresistas en la Conferencia desborda el propósito de este artículo y, además, se pueden leer fácilmente en la página web de la Fundación Ideas (http://www.fundacionideas.es/), solo quiero terminar con tres de las afirmaciones que más me impactaron.

    El exprimer ministro británico, Gordon Brown, animó a China a abrir sus mercados a la importación. Cierto es que la economía china protege su mercado interior de la invasión de ciertos productos occidentales pero, entonces, ¿por qué se permitió su ingreso en la Organización Mundial del Comercio sin contraprestaciones en este sentido y, sobre todo, sin contraprestaciones en salarios y derechos laborales, que hubieran evitado el dumping comercial de sus productos?

    El expresidente Lula da Silva, el más aplaudido por la audiencia, demostró con papeles que la mayoría de las demandas que ahora hacen los progresistas ya estaban incluidas en las resoluciones del G-20 de Londres y Pittsburgh, reconociendo que los líderes mundiales simplemente no habían hecho sus deberes. ¿Para qué sirven, entonces, estos organismos, si son incapaces de implementar lo que acuerdan? De ahí la necesidad de una reforma seria y profunda de las instituciones de gobierno mundial.
    La presidenta del Partido Laborista holandés, Lilianne Ploumen, hizo una reflexión autocrítica sobre la tendencia de los socialdemócratas a negociar, en primer lugar, con los democristianos en el Parlamento Europeo, en lugar de conciliar acuerdos con el resto de los partidos progresistas representados en Estrasburgo. Vale que algunas de sus propuestas fueran inasumibles por el centro-izquierda pero, ¿no entenderían mejor los votantes progresistas un intento inicial de negociación con partidos socialistas, ecologistas y comunistas, que con partidos de centro-derecha?


© Francí Xavier Muñoz, 2011
Cuitas e ideas de un soñador desvelado. Vol. I

miércoles, 19 de octubre de 2011

MEMORIA EN CORTO | Un futuro de progreso: III Conferencia Progreso Global (2ª jornada)

FUNDACION IDEAS | 19-10-2011

Asistí como invitado  a la 2ª jornada de la III Conferencia Progreso Global. Resumen de la jornada en:

http://www.fundacionideas.es/press_room/recent_news/4355
http://www.fundacionideas.es/press_room/recent_news/4353
http://www.fundacionideas.es/press_room/recent_news/4357


John Podesta, presidente del Center for American Progress


Elena Valenciano, Sª de Política Internacional del PSOE


François Hollande, candidato del Partido Socialista Francés a las elecciones presidenciales de 2012


De izquierda a derecha, Ousmane Tanor Dieng, Sº Gral. Partido Socialista de Senegal; Lilianne Ploumen, presidenta del Partido Laborista de Holanda; Raymond Johansen, Sº Gral. Partido Laborista de Noruega; Attila Mesterházy, presidente del Partido Socialista de Hungría


De izquierda a derecha, Victor Ponta, presidente del Partido Socialdemócrata de Rumanía; Pier Luigi Bersani, Sº Nacional del Partido Democrático de Italia; Antonio José Seguro, Sº Gral. Partido Socialista de Portugal; Elena Valenciano


Luiz Inacio Lula Da Silva, expresidente de Brasil



Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno

martes, 18 de octubre de 2011

MEMORIA EN CORTO | Un futuro de progreso: III Conferencia Progreso Global (1ª jornada)

FUNDACION IDEAS | 18-10-2011 | Madrid

Asistí como invitado a la 1ª jornada de la III Conferencia Progreso Global. Resumen de las intervenciones en:

http://www.fundacionideas.es/press_room/recent_news/4351
http://www.fundacionideas.es/press_room/recent_news/4347



Esperando a que comenzara el acto


Carlos Mulas, director general de IDEAS


Jennifer Palmieri, presidenta del Fondo de Acción del Center for American Progress


Jesús Caldera, vicepresidente ejecutivo de IDEAS


A la izquierda de Caldera, Poul Rasmussen, presidente del Partido de los Socialistas Europeos; a su derecha, Felipe González, expresidente del Gobierno de España


Gordon Brown, exprimer ministro del Reino Unido.


A la derecha de González, Alfred Gusenbauer, excanciller de Austria, y Gordon Bajnai, exprimer ministro de Hungría

lunes, 17 de octubre de 2011

MI OPINION | Se nota que duele

Alguien que saluda a un grupo de críticos con el dedo medio levantado dice mucho de sí mismo como persona y, más aún, como político. En un periódico ecuatoriano, el expresidente Aznar ha calificado su gesto de hace tiempo en Oviedo como cariñoso. Por tanto, de quien tiene esa manera de interpretar la realidad no extraña que califique al movimiento 15-M como “extrema izquierda marginal, sin representatividad importante en la vida española”. Dice Aznar que lo realmente importante son los cinco millones de parados. ¿Todavía no se ha enterado que muchísimos de ellos alimentan el 15-M? Por otro lado, su calificativo al 15-M revela la típica respuesta despectiva que suele dar quien pretende desprestigiar al contrario cuando éste ha cosechado algún éxito. Probablemente, Aznar dio esta respuesta al entrevistador ecuatoriano salivando algún ácido en la boca, al contemplar en algún televisor la coordinada respuesta indignada que se daba en el mundo entero a un sistema político que se había conchabado con el sistema financiero, ahogando las expectativas de crecimiento y bienestar de la inmensa mayoría de los ciudadanos. En lo único que acertó Aznar fue en calificar al 15-M como “antisistema”. Y ahí le dolió, pues se sintió aludido, él que forma parte del star system. 

© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III