martes, 20 de febrero de 2018

cartas y diario de sergi sabater | junio 1994 | 22 años y 9 meses

23 JUNIO, JUEVES
Querido Bene...
Me alegró mucho recibir tu carta. Pensaba que nunca me ibas a escribir. ¿Por qué escribías a Álvaro y a mí no? Ya sé que él te tuvo en su casa, pero debes recordar que fui yo quien se preocupó por ti y quien movió todo lo que estaba en su mano para intentar solucionar tu estancia en Madrid. Mi ami­go me hizo el favor de alojarte en su casa porque yo en la mía no podía ir contra la autoridad de mis padres, pero si hu­biera te­nido otras circunstancias lo habría hecho y por todo el tiempo que hubieras querido. Es más, si hubiera tenido trabajo, como tengo ahora, te habría ayudado incluso económicamente. No pien­ses que estoy enfadado. Si te digo esto es porque me sor­prendía que no me escribieras, nada más. Tengo por costumbre hacer fa­vores si puedo y ayudar a todo aquel que lo necesite y se cruce en mi camino dentro de mis posibilidades. Nunca espero nada a cambio. Hago las cosas porque sí, porque creo que las debo hacer así, porque me lo dice mi moral, sin exigir a cambio otros fa­vores. Ofrezco mi amistad si la quieren, eso es todo.
Tú viniste en mal momento. La situación aquí era mala. No había apenas trabajo. Se destruía empleo cada día. Y ya sabes que, además, a los ciudadanos de tu país se les exige más en cuanto a visados y permisos de trabajo que a otros ciudadanos hispano­americanos. Ahora parece que la situación mejora tímida­mente. Se está creando más empleo, pero también porque estamos en verano y en esta época del año siempre sube la ocupación laboral por el turismo y la hostelería. Todos los expertos dicen que estamos saliendo de la crisis, pero es una salida muy lenta, apenas se nota un poco. Esperemos que cambie para mejor.
Sigo con atención las noticias que me llegan de tu país a través de la prensa. Últimamente habéis estado saliendo en los periódicos por el tema de los derechos humanos y la guerri­lla. Ya sé que la situación allí no es buena y que hay un alto índice de pobreza. Tú me interesas porque creo que eres mi ami­go, y mis amigos me preocupan. Deseo que mantengamos un contac­to más asiduo y que no renuncies a tu idea de volver a España, pero ten paciencia hasta que la situación mejore aquí y yo tam­bién esté en disposición de prestarte una ayuda más efectiva.

23 DE JUNIO, JUEVES
Querido Joaquim…
Perdona el retraso. He estado muy liado porque el día diez comencé a trabajar y siempre que tengo un trabajo nuevo estoy una semana o dos alejado de todo hasta que me adapto.
Me dijiste por teléfono que vendrías a Madrid sobre el tres de agosto. Lo más probable es que nosotros nos vayamos de vaca­ciones el día seis. Te aviso con antelación para que podamos com­partir dos o tres días antes de que te marches a Portugal. Mi ma­dre también te espera y no hay ningún problema para que estés en nuestra casa. Ella no te guarda ningún rencor. Yo le conté, más o menos, cómo te sentías por no haberle devuelto el dinero que te prestó y me dijo que lo más importante era que tú estu­vieras bien y que hubieras salido de tus angustias. Ella valora mucho en una persona la sinceridad de reconocer las equivoca­ciones y el saber pedir perdón a tiempo. Así que no te preocu­pes más por este asunto. El retraso, la ausencia, el silencio y el olvido en que nos has tenido a los dos ya no tie­ne importancia porque has decidido recuperarlo y porque sabía­mos que tenías problemas. Sin embargo, ahora que tu vida está en calma ya no hay razones para la distancia. Y los dos nos alegramos por ello.
Es muy probable que vayamos de vacaciones a Portugal otra vez. Así que, si al final nos decidimos, te puedes venir con no­sotros porque yo tengo pensado ir primero al norte, a la zona de Oporto, y luego a Coimbra, Lisboa y El Algarve. Mi madre y yo queremos volver porque hubo lugares que no pudimos conocer y otros no los disfrutamos lo suficiente. En especial, Lisboa. En el norte estuvimos hace algunos años y hay sitios que no recor­damos bien. Portugal nos gusta mucho y esta vez queremos cono­cerlo mejor.
Mi vida sigue igual. Ahora estudio por las mañanas y parte de las tardes. De siete y media de la tarde a once y media de la noche trabajo. Me va bien allí. El ambiente es distendido y el trabajo relajado. He estado saliendo con un chico durante un mes pero al final me ha dejado. Siempre me pasa igual. Parece que nadie quiere darme tiempo para conocerme mejor. Pero estoy acostumbrado y desde luego no me deprimo. Estoy un poco cansado de ir buscando el amor. Quiero relajarme, disfrutar de la vida y del amor, pero sin ilusionarme mucho porque creo que el amor, si te ha de llegar, te llega cuando menos te lo esperas, así que es absurdo empeñarse en encontrarlo.
Tengo muchas ganas de verte. Quiero dedicarte unos días para que disfrutes de Madrid, de sus tardes calurosas y de sus noches de verano tan románticas. Tenemos que hablar de muchas cosas. Pero, sobre todo, disfrutar de esta amistad reencontrada. Será un placer compartir contigo ese tiempo. Deseo con fuerza que vengas y conozcas lo nuevo que aquí te espera. Haz todo lo posible por venir. Yo ya estoy contando los días. 

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 1994
Recuerdo de olvidos y presentes ausencias. Cartas y diario de Sergi Sabater

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