Escribo a mi amigo Julián para agradecerle su cariño y su confianza por compartir conmigo ciertas intimidades. Le debía contestación desde el mes de julio. Julián y yo nos conocimos hace dieciocho años, y desde entonces, hemos mantenido una firme amistad, que no se ha resentido nunca. Quizás el secreto haya sido que no hemos compartido ciertas rutinas cotidianas, que suelen desviar el afecto hacia trivialidades que lo desorientan, sobre todo cuando son materiales. Julián siempre ha sido mi hermano mayor, ése que no tengo, y de hecho él siempre me llama "Javier, el pequeño". Mis tres antologías poéticas están encima de su mesa, en casa, y me emocionó saber el año pasado que quien pasaba por allí, las echaba un vistazo. Yo lo admiro, no sólo por su personalidad, sino por su inteligencia y vocación. Ha llegado alto y dedica sus esfuerzos profesionales a causas sociales que, en el fondo, nos afectan a todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario