No puedo dejar el tabaco de golpe. Aparte del mal carácter, el estreñimiento que me provoca no tomar café y fumar algún cigarrillo es atroz. Me duele la cabeza porque llevo dos días sin ir al baño.
Voy a hacer caso a U.E. y voy a seguir su método: fumar sólo los cigarrillos que verdaderamente me den placer. Esos son los que fumo con café o alcohol. Así que voy a reducir el consumo de café y voy a fumar sólo cuatro cigarrillos al día: uno después de comer, uno después de cenar y dos en el trabajo. Y los días que no trabaje, las mañanas y las tardes las pasaré sin tomar café. Lo sustituiré por té e infusiones, y si tengo muchas ganas de fumar, tomaré chicle normal o de nicotina. Tengo que desasociar el cigarrillo a las emociones y alteraciones de carácter, y asociarlo exclusivamente al sabor placentero que tiene mezclado con café o alcohol. Ya he logrado no fumar en los dos coches. Pero, claro, tanto U.E. como mi madre me tienen que ayudar, porque sé que yo no puedo tener un paquete de cigarrillos, pues a la mínima emoción de enfado o felicidad, enciendo uno. Así que ellos me lo administrarán.
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