jueves, 20 de enero de 2011

MI OPINION | Territorio natural

Aquellos que se oponen a la implantación de las diversas lenguas españolas en los plenos del Senado no pueden ocultar su centralismo ni su nacionalismo español. Las opiniones contrarias a tal medida surgen, cómo no, de voces castellanohablantes, incapaces de comprender y valorar "la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España como un patrimonio cultural, objeto de especial respeto y protección", tal y como reconoce el art. 3.3 de la Constitución. Parece lógico que, siendo el Senado la cámara de representación territorial, sus senadores puedan expresarse libremente en la lengua común o en sus lenguas vernáculas. ¿No dice el art. 9 de la Constitución que "los poderes públicos promoverán las condiciones para que la igualdad de los grupos en que se integran los individuos sea real y efectiva"? ¿No están representando los senadores a colectivos de diversos territorios, con lenguas propias? ¿Acaso sus lenguas vernáculas, cooficiales con el castellano en sus territorios, deben renunciar a esa cooficialidad en el territorio político natural de todas las Comunidades Autónomas, que es el Senado? Si los centralistas y nacionalistas españoles dejaran de minusvalorar al Senado como cámara de representación territorial, entenderían mejor su variada y rica expresión.


© Francí Xavier Muñoz, 2011
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

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