lunes, 12 de febrero de 2018

cartas y diario de sergi sabater | febrero 2018 | 46 años y 5 meses

4 DE FEBRERO, DOMINGO
Querida Giulia…
Gracias por la tarde de ayer; me ha abierto la puerta a un camino que yo llevaba meses intuyendo que tenía que comenzar a recorrer, el del estudio y comprensión del estado de conciencia que, en el fondo, toda mi vida ha presidido mis acciones y pensamientos y con el que siempre he estado en contacto a través de la poesía, la filosofía, la fe, la música, el arte, la amistad, el amor... pero sin ser consciente de que todo eso formaba parte de un recorrido coherente y con un destino en el navegador de mi vida. Las dolencias que se me revelaron el año pasado han ido poniendo orden a ese desorden trascendente que yo siempre intuía, y llevo un año meditando y asociando vivencias, pensamientos y sensaciones que yo percibía que me estaban conduciendo a un punto de partida espiritual. Todo ha ido empujando hacia ese instante que ayer viví y que por el contenido de la charla, el miedo, yo ya intuí el otro día que era el momento elegido por "algo" para iniciar ese camino de búsqueda profunda de mi estado de conciencia. Todavía estoy digiriendo las frases que me bombardearon directas a ese nivel superior y que parecían dirigidas especialmente a mi circunstancia, ahora que he tomado la primera decisión trascendental de mi vida forzado por esa dolencia que mi cuerpo me revela, frases que coinciden también con reflexiones que en los últimos meses he podido hacer gracias a otras fuentes. Todo, como el río que fluye, lleva a la misma desembocadura... enfrentarme al miedo más decisivo, aquel que paraliza una vida... La mía ha estado presidida y dirigida por el miedo, eso lo aprendí en las dos terapias psicológicas que he hecho, pero ahora tengo una herramienta para luchar contra él... esa sabiduría que he ido acumulando a lo largo de mi vida, inconexa, desordenada, y que ahora, gracias a vuestra espiritualidad, a mi fe, a la poesía y a la filosofía, también al amor de los míos, está iniciando un camino coherente y conexo con el destino espiritual al que todos nos deberíamos dirigir pero al que no todos despiertan... Y en ese camino hay muchas coincidencias.

12 DE FEBRERO, LUNES
Querida Giulia…
Como te dije el otro día, me hago preguntas y busco respuestas aunque nunca he estado alejado del camino del corazón y toda mi vida he ido a la esencia de las personas y de las vivencias. Yo siempre he guiado mi vida por el amor, la justicia,  la bondad y la solidaridad (aunque he tropezado bastantes veces), valores que he ido aprendiendo desde mi infancia y que desde la adolescencia he ido acrecentando con diferentes lecturas y algo de estudio. Tengo una considerable colección de reflexiones acerca del sentido de la vida, de su utilidad y de su trascendencia y todos los días de mi vida he meditado sobre los hechos que me acontecían y su posible significado. Ahora bien, no tengo certezas, solo aproximaciones, y en esos recorridos todo aporta, también vuestra visión unificada de la conciencia. Sin embargo, porque soy de natural inquieto, curioso y multidisciplinar, doy cabida a diversas teorías que puedan explicar el porqué de los acontecimientos trascendentes de mi vida y reconozco que me cuesta elegir alguno de ellos porque no soy categórico con nada ni con nadie. Tengo en cuenta, valoro, sopeso, medito... pero no tengo certezas, solo aproximaciones, dudas... Siempre he sido así, dubitativo pero curioso, no sé si filósofo o periodista, aunque Filosofía fue la siguiente carrera en la que me matriculé en 1992, cuando dejé Derecho, decepcionado por la corrupción política de aquellos años. Pero en Filosofía no aguanté mucho porque tuve la intuición de que podría volverme loco de tanto pensar aunque, por supuesto, he leído mucha filosofía después, que me ha servido mucho para orientar mi vida por principios éticos y racionales. En ese marco, hoy, mis dolencias me invitan a una nueva reflexión profunda acerca del por qué y el para qué, y estoy avanzando mucho en la comprensión y en la nueva orientación de mi vida, aun todavía con muchas dudas y a veces dando un paso adelante y dos hacia atrás. En ese sentido, las reflexiones de la charla sobre el miedo coincidieron con reflexiones que yo ya estaba haciendo semanas atrás, por ejemplo. Pero, insisto, siempre me ha costado creer de forma categórica en algo único y concreto y por ejemplo mis lecturas de la Biblia las estoy acompañando de lecturas que la interpretan en su contexto histórico, filológico y teológico. Y en todo soy así, la verdad... Leo, estudio, reflexiono... y sopeso y valoro y mido pero no me atrevo a concluir certezas absolutas porque en otros campos jugamos con realidades materiales que se pueden medir pero en este campo del misterio de la vida sólo jugamos, creo yo, con intuiciones, sensaciones y vivencias a las que muchos han dedicado años de reflexión y explicación pero que luego cada uno tiene que aplicar a su propia trascendencia. Y por eso soy muy cauto a la hora de sacar conclusiones definitivas. En el fondo, esta experiencia está renaciendo quizás al aprendiz de filósofo que también llevo dentro.
No he guiado mi vida sólo por lo racional, afortunadamente, ni antes ni ahora. Lo afectivo y lo espiritual han ocupado la misma proporción porque siempre he pensado (junto con otros pensadores, escritores y sabios)  que el ser humano es una inter-conexión entre mente, cuerpo y espíritu, aunque estoy de acuerdo en que lo espiritual y afectivo es lo que nos llevamos de aquí, aunque hay quien también piensa que lo mental y lo corporal perfeccionan el espíritu. Yo he vivido intensamente en el afecto y en el intelecto y quizás estas dolencias, estos toques de atención, me están diciendo que tengo que completar mi aprendizaje profundizando en lo espiritual que, quizás, era a lo que menos atención prestaba, no por pereza ni por descuido ni por desprecio sino porque siempre he creído en Dios, sea como sea el apellido que cada uno le ponga. Todo lo que me pasaba lo agradecía o lo peleaba por su voluntad o decisión y por eso me despreocupaba de buscar más allá de la espiritualidad cristiana en la que yo creía (también a mi manera, todo hay que decirlo), basada en una fe de amor y no en una religión formal.  Ahora, esto que me golpea también lo filtro de esa manera y por eso, como dije el otro día, resulta más difícil encontrar una respuesta porque el no- creyente sólo tiene una... Y en ese camino estoy, buscando el por qué y el para qué, porque el qué ya lo tengo observado y definido. Y en esa búsqueda del sentido es donde encajo unas propuestas y otras pero, como te decía antes, no sé si llegaré a encontrar certezas o me quedaré con más aproximaciones. Eso sí, aunque sea con esto último estaré más cerca de ese punto de partida o de llegada al que sólo algunos privilegiados consiguen acceder.

© FRANCÍ XAVIER MUÑOZ 2018
Recuerdo de olvidos y presentes ausencias. Cartas y diario de Sergi Sabater

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